Cultura 26-08-2009 - 571 Palabras
(Noticieros – Inseguridad – Paranoia)
NOTICIERO
Todo aquel que prenda la televisión en la Argentina y mire un noticiero, debería concluir que lo único que hay en nuestro país son asesinatos en ocasión de robo o robos violentos o asesinatos porque sí.
Casi en cadena nacional, todas las mañanas desayunamos con la cuota de paranoia necesaria para salir a la calle pensando que, tal vez, estemos dando nuestro último adiós.
Desde hace un tiempo la muerte absurda inunda la pantalla y la monopoliza como si no hubiera ningún motivo para vivir en calma en nuestro país.
Las noticias policiales apenas si dejan espacio a los exabruptos de políticos –oficialistas y opositores–, dando cuenta de un supuesto Apocalipsis que se ha emperrado en castigarnos.
Alcanza con cambiar de país y de noticiero en el cable para ver que en otras latitudes el fenómeno noticioso no es tan sanguinoliento.
Es probable que ni en Francia, ni en Italia, ni en España, ni en Estados Unidos, ni en Alemania, ni en Inglaterra –Estados todos que tienen su canal de noticias en la televisión paga– el paco, las drogas y la marginalidad estén provocando tanta saña como aquí; pero también es cierto que en nuestro país se estrenan obras de teatro, se escriben libros, se salvan vidas, se va al colegio, se inauguran muestras de arte, se investiga y, aunque no parezca, los vecinos nos saludamos y no nos matamos los unos a los otros por la calle.
¿Por qué, entonces, las noticias muestran tanta muerte disparatada?
Mientras algunos sostienen que es fiel reflejo de la realidad, otros hablan de amarillismo y otros más dicen que es lo que todos nosotros, público consumidor, quiere ver.
¿Acaso alguien gusta de levantarse para salir a trabajar o a la escuela con la sensación de que una banda de forajidos lo estará esperando a cada paso para rajarle cinco o seis tiros en la espalda? ¿Acaso la propia tele no acaba de premiar a programas del tipo Ver para Leer o Peter Capusotto y sus Videos?
Las opciones que restan para que la programación se haga con tales contenidos son, en realidad, otras dos.
Una es la falta de ideas por parte de editores, productores y gerentes de contenidos. Ni una lamparita se les cae. Lo truculento les ha secado el cerebro.
Otra, en cambio, habla de movimientos conspirativos tendientes a generar una sensación de inseguridad mayor a la inseguridad misma.
Los motivos para que se dé esto pueden ser variados. Van desde los consabidos intentos de desestabilización que suelen invocar los gobiernos de turno, hasta el interés en vender puertas blindadas y alarmas para casas y autos.
Como sea, la televisión y más precisamente sus noticieros se están convirtiendo en instrumento de tortura psicológica para buena parte de la ciudadanía.
Hombres y mujeres de la tercera edad, chicas que viven solas, jóvenes satanizados, pequeños en edad escolar: todos tienen miedo de salir de sus casas. No es información lo que nos están vendiendo sino un camino directo a la paranoia generalizada.
Todos los días hay noticias de a millones. Hay quienes eligen cuáles dar y cuáles no. ¿Es posible que todos los canales, que todos los programas estén pensando exactamente lo mismo? ¿O será que no están pensando en nada y por eso se emperran en amargarnos la vida?
Hay asesinatos y hay muertes, pero también hay vidas.
A nosotros, televidentes, que no se nos olvide.
Alcides Cepeda
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Agencia MP