Deportes 31-07-2004 - 578 Palabras

(Olimpiadas – Atenas)

 

MÁS RÁPIDO, MÁS ALTO, MÁS FUERTE

 

Pasaron 108 años para que los Juegos Olímpicos volvieran al lugar donde renacieron. En 1896 el Barón francés Pierre de Coubertin propuso retomar la sana costumbre que los griegos llevaban a cabo desde siglos antes de Cristo. Esas competencias eran organizadas en honor a Zeus, padre de los dioses y el único premio que se entregaba era el Kótinos, una corona hecha de ramas de olivo sagrado.

 

Muchos siglos después, el mundo se prepara para vivir el acontecimiento más importante del deporte mundial, para dirimir quiénes son los más rápidos, más altos y más fuertes, tal el lema que el distinguido barón acuñó.

 

Algunos números caracterizan a Atenas 2004 y muestran que estos juegos están un poco más globalizados que los de antaño: participarán cerca de 11.000 atletas de 199 países, serán presenciados por 3.000.000 de personas en vivo en los estadios y, lea bien, cerca de 4.000 millones por televisión.

 

Para ponerle el signo pesos a todo, se calcula que el costo para realizar esta monstruosa organización asciende a la módica suma de U$S 7.500 millones.

 

La seguridad es el tema que más dolores de cabeza está provocando a las autoridades helénicas, ya que la posibilidad de un atentado terrorista está latente. Por ello se han dispuesto medidas inéditas, a un costo de U$S 600 millones, como la presencia de 45.000 guardias armados en Atenas - número que triplica al utilizado en Sidney 2000 - durante los 16 días (del 13 al 29 de agosto) que duran las competencias.

 

Una muestra de la obsesión que existe por la seguridad es la instalación de misiles en puntos estratégicos de Grecia, para evitar el ingreso de aviones sin autorización al espacio aéreo del país.

 

En este contexto se encuentran los 157 deportistas argentinos que buscarán competir dignamente con muchos menos recursos que otros países que le dan al deporte la importancia que merece.

 

Porque, a no confundirse, las medallas que los nuestros obtengan en Atenas no tendrán nada que ver con una política deportiva, sino que serán fruto de enormes esfuerzos individuales que no tienen prácticamente apoyo del Estado.

 

El sueño es obtener alguna medalla de oro, ausente hace más de 50 años (Helsinki 1952, remo) en las vitrinas del deporte argentino. El hockey femenino, el fútbol masculino, la natación y Carlos Espíndola en yachting son algunos de los candidatos a lograr la ansiada presea.

 

Las Leonas, dirigidas por última vez por Sergio Vigil, buscan el broche de oro para más de cinco años de altísimos rendimientos de una generación única.

 

Los Bielsa´s boys quieren revancha de la increíble derrota de la  Copa América (sin dudas, Dios es brasileño) y alzarse con el único lauro que le falta al fútbol argentino.

 

José Meolans y Georgina Bardach se tirarán al agua para tratar de obtener recompensa por el enorme esfuerzo que realizan en inferioridad de condiciones con los nadadores de los países de elite.

 

Mención especial para el "Camau" Espíndola, portador de la bandera argentina en el desfile inaugural y gran candidato a superar su medalla de plata en Sidney 2000.

 

Atenas se viste de fiesta para recibir la más sana expresión del deporte. Porque más allá del innegable negocio, en los juegos se respira un aroma de confraternidad. La misma que invita a reconciliarse con la humanidad y olvidar, aunque sea por unos días, que el hombre es, las más de las veces, el lobo del hombre.

 

Manuel Alvarez Oliva

deportes@agenciamp.com.ar

Agencia MP

 

Se autoriza la reproducción gratuita, total o parcial, con expresa mención del nombre de su autor, de la agencia, y aviso a redaccion@agenciamp.com.ar. Para mayor información, ingrese a la sección legal de www.agenciamp.com.ar