Deportes 21-08-2004 - 578 Palabras

(Juegos Olímpicos)

 

SEMANA MÁGICA

 

Las imágenes calan hondo. La cordobesa Georgina Bardach con cara de duende y lágrimas brillantes por haber obtenido la medalla de bronce en los 400 metros combinados de natación. Emanuel Ginóbili en la base de una pirámide humana después de haberse disfrazado de contorsionista para darle al equipo argentino el doble que venció a los simpáticos de Serbia y Montenegro. Fabricio Oberto, con la cara desencajada, tomándose revancha del gran robo de la final del Mundial 2002. Daniela Krukower, yudoca ella, con el codo fisurado y con el corazón desgarrado por no poder luchar por la medalla de bronce. O José Meolans, destrozado por quedar eliminado en las competencias de 100 y 50 metros libres y sepultar sus ilusiones, cultivadas durante cuatro años de enormes esfuerzos.

 

Las escenas se repiten y muestran un amateurismo conmovedor en algunos deportistas argentinos, que no sólo compiten en sus respectivas disciplinas, sino que también apoyan a sus compatriotas cuando sus restringidos tiempos lo permiten. Tal el caso del nadador, a quien se lo pudo ver con una bandera argentina sobre los hombros, alentando a su amiga Bardach o saltando feliz por la victoria del voley.

 

Jon Uriarte es un argentino que entrena al equipo australiano de voley y contaba que se le piantó un lagrimón al ver a nuestros deportistas cantando y revoleando sus remeras en el comedor olímpico. "No se ve a otras delegaciones hacer lo mismo", describió. Es que el espíritu de equipo caló hondo en la delegación albiceleste en la que deportistas millonarios y amateurs conviven y comparten un sentimiento difícil de explicar.

 

Tampoco hay que pecar de ingenuos y se debe asumir que no todos viven de la misma manera la máxima competencia. Algunos fueron de paseo y ante la menor complicación prefirieron no arriesgar su físico y optaron por el cómodo turismo.

 

Mientras todo eso sucede, nuestro deporte sigue compitiendo en los Juegos Olímpicos en la búsqueda de mejores rendimientos y, si se puede, de alguna medalla.

 

Los deportes colectivos aparecen como los grandes candidatos a llevarse alguna presea. Empezando por el fútbol que hoy juega su partido de cuartos de final frente a Costa Rica y es considerado el gran candidato al oro, después de una primera ronda perfecta en la que ganó sus tres partidos sin recibir ningún gol en contra.

 

Las Leonas, en hockey femenino, están teniendo un gran rendimiento, lo que las coloca con grandes posibilidades de ganar alguna medalla. Sueñan con la dorada, pero tienen rivales difíciles, como la temible Holanda y la insoportable (por como corren sus jugadoras) China.

 

El basquet está empezando a mostrar el nivel superlativo del Mundial pasado y el voley se sobrepuso a los increíbles problemas organizativos que existieron antes de la competencia. Llegar al podio en cualquiera de las dos disciplinas tendría el aroma de la hazaña por la calidad y cantidad de adversarios de fuste.

 

Algunos deportes individuales o por parejas despiertan, también, esperanzas: las sorprendentes y corajudas Paola Suárez y Patricia Tarabini, en el doble femenino; Carlos Espínola y Santiago Lange, en yachting, y Santiago Fernández, en remo, aparecen como los principales candidatos a llegar bien arriba.

 

De todos modos, el idealismo no siempre triunfa y suele quedarse con imágenes que no son las de la victoria, aunque lo importante, en los Juegos, sea fortalecer el espíritu y la importancia de competir, dejando a un lado la obsesión por ganar, tan de moda en estos tiempos. 

 

Manuel Alvarez Oliva

deportes@agenciamp.com.ar

Agencia MP

 

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