(Hockey femenino – Vigil)
Fueron siete años en los que transformó a tímidas cachorras en salvajes depredadoras. Siete años en los que fue el arquitecto del crecimiento exponencial de un deporte casi desconocido que se metió en el corazón de la gente. Siete años en los que Sergio "Cachito" Vigil fue director técnico del seleccionado femenino de hockey y también padre, hermano, tío, psicólogo y amigo de un grupo de chicas, cuyo nombre artístico y comercial es "Las Leonas".
En febrero de 1997 Cachito
asumía en su cargo y se transformaba en la causa principal del big bang de una
actividad poco conocida y popular, circunscripta a los clubes y sin llegada al
gran público. El técnico se apoyó en una generación dorada de grandes jugadoras
para armar un equipo a su imagen y semejanza, que tiene a la solidaridad, al
respeto y a la garra como armas fundamentales para llegar, no sólo al éxito,
sino a ser un ejemplo para una sociedad hambrienta de ellos.
Los Juegos Olímpicos de
Sidney 2000 fueron el momento de la alianza sentimental con los amantes del
deporte. Las lágrimas de las chicas cuando ya tenían asegurada la medalla de
plata conmovieron a todos y aseguraron un vínculo que se vio reforzado por la
ausencia, en esa competencia, de los deportes más populares como el fútbol y el
basquet.
La gloria llegó en 2002 con
el campeonato mundial obtenido en Holanda. Cachito y sus felinas mostraron sus
garras y le dijeron al mundo que Las Leonas llegaron para quedarse. Australia,
Alemania y Holanda dejaron de considerar simpáticas a las chicas de celeste y
blanco para comenzar a jugar contra ellas clásicos de dientes apretados en los
que las victorias de antaño se habían transformado en senderos escarpados e
inaccesibles.
Vigil siempre se preocupó
por marcar que lo que más le importaba era que su equipo, más allá de los
resultados, transmitiera valores. Por eso brindó un ejemplo inolvidable cuando
detuvo un partido para decirle a la jueza principal que un gol de Alemania frente
a Argentina había sido válido. Las caras de sorpresa todavía se recuerdan y
provocan risas y asombro.
La prédica de su conductor
hizo efecto en las jugadoras ya que el premio Fair Play (juego limpio) ha sido
asiduo visitante de las vitrinas del hockey argentino en los últimos años.
Disciplina, concentración y
apoyo al compañero son las bases en las que se apoyó Vigil para darle una
identidad definida a su equipo. Es muy difícil recordar algún partido en el que
Las Leonas hayan bajado los brazos o hayan peleado entre ellas. La forma de
comportarse del D.T. se completa con la grandeza de minimizar su trabajo y
ensalzar las virtudes de sus chicas.
Las medallas de bronce de
Atenas 2004 y la Champions Trophy de Rosario fueron los últimos lauros de
Cachito como técnico, ya que anunció su retiro hace unos meses. ¿La razón?
Ciclos que se cumplen y un necesario recambio para renovar expectativas, tal
fue la explicación del padre de la criatura.
Sergio Vigil completa la
terna de entrenadores honestos y trabajadores que dejaron su cargo de
seleccionadores nacionales. Marcelo Bielsa, en fútbol, y Rubén Magnano, en
básquet, son los otros ganadores de medallas olímpicas que dijeron adiós por
distintas razones. En el caso de Cachito todo el mundo espera que el adiós sea
nada más que un hasta luego.
Manuel Alvarez Oliva
deportes@agenciamp.com.ar
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