(Hockey)
Corría 1997 y Sergio Vigil asumía el cargo de director técnico de la selección
argentina de hockey femenino. Apenas comenzada su
nueva función, Cachito expuso sus objetivos: "llegar a las semifinales en
el 80 % de las competencias que jueguen las chicas", dijo, convencido,
ante la sorpresa de todos, ya que el equipo se encontraba lejos de las
potencias.
Siete años más tarde, al
dejar el cargo, su supuesta utopía se había cumplido con creces, con medallas
de plata y bronce en dos juegos olímpicos, el campeonato mundial de 2002 y
brillantes actuaciones en cuanto torneo jugaron las legendarias leonas en ese
inigualable periodo.
Claudio Minadeo
fue el reemplazante del arquitecto del fenómeno popular y afectivo que
significaron las leonas. Las dudas dijeron presente debido a que no es fácil
llevar la mochila del exitoso Cachito.
La Champions
Trophy disputada en Australia hace algunas semanas
fue el primer examen para Minadeo y su primera
experiencia fue positiva, a pesar de que el cuarto puesto tuvo sabor a poco.
Lo destacable es que la
actitud y la conducta del equipo permanecen inalterables: el respeto y la
solidaridad dentro de la cancha continúan presentes y el buen juego y la magia
de algunas siguen deleitando al público de todo el mundo que sabe que la
Argentina es siempre candidata.
Quizás el único
cuestionamiento que aparezca es acerca del recambio que puede existir para
renovar a una generación a la que le queda bastante cuerda, pero que tarde o
temprano tendrá su ocaso.
En cuanto al juego, la
observación se refiere a la poca efectividad que está teniendo el equipo en los
corners cortos y a la dependencia en ataque que
significa la presencia de esa maravilla de jugadora que es Luciana
Aymar. Temas en los que el nuevo técnico está
haciendo hincapié en vistas a la defensa del título mundial que se llevará a
cabo el año que viene.
El cambio de técnico en las
mujeres tuvo su correlato en los varones, donde este año asumió... Sergio
Cachito Vigil, quien sorprendió al aceptar un nuevo
cargo en el que tendrá que poner toda su experiencia y sabiduría para repetir
el proceso que desembocó en las temibles leonas. Porque el seleccionado
masculino está en estos días lejos de los candidatos de siempre.
El desafío se repite y la
actitud es la misma. "En esencia los grupos son similares, con el mismo
espíritu de crecimiento y aprendizaje recíproco... personalmente siento la
misma adrenalina que tenía cuando me tocó entrenar a las chicas por primera vez",
describió Cachito sus primeros meses como entrenador antes de la primera
competencia que se está llevando a cabo frente a Chile, Bélgica y Francia, en
Buenos Aires.
Cerca de 50 jugadores son
los convocados en este primer período. Parecen demasiados, pero sirve para
mezclar históricos con purretes, a los que juegan
afuera con los del medio local. Así se forma la mística y la unión de los
equipos y Cachito lo tiene más que claro.
Quizás como cábala, o como
manera de redoblar la apuesta, Vigil describió su
nueva misión en cuanto a resultados: "En el 80% de los torneos tenemos que
estar entre los seis mejores equipos. Si logramos eso, tarde o temprano vamos a
alcanzar una semifinal. Pero no hay que apresurarse".
Por qué no creerle, por qué
no ilusionarse y pensar en una Argentina también potencia en hockey masculino.
Manuel Álvarez Oliva
deportes@agenciamp.com.ar
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