Deportes 07-01-2005 - 576 Palabras
(Mundiales)
A PURO MUNDIAL
El año que comienza tiene la peculiar característica de ofrecer variadas competencias mundialistas que deleitarán a los fanáticos y enfurecerán a aquellos que miran de reojo, por sobre el hombro, al deporte.
El fútbol, el básquet, el voley, el hockey verán a los mejores equipos competir por la gloria que significa transformarse en los mejores del mundo. También serán la causa de un nacionalismo a flor de piel, que sólo aparece en estos casos, motivado especialmente por la mente brillante de los genios publicitarios.
“Es nuestra bandera la que defendemos, mostrémosle al mundo que juntos podemos”, rezaba el jingle de la cerveza más famosa en la previa de Corea-Japón 2002. El fracaso argentino hizo que poco durara en el aire, pero queda en la memoria colectiva como el típico ejemplo de patria deportiva.
Es que en el
deporte, especialmente el fútbol, se da la posibilidad de lavar todas las heridas
que laceran las espaldas de un pueblo. Entonces se festeja en las calles,
alocadamente, ganar un partido, y se llora una eliminación como la pérdida de
un ser querido.
La competencia pasa a ser una cuestión nacional y la presión sobre los jugadores es enorme.
Un detalle no menor es el canto de los himnos nacionales antes de cada encuentro, circunstancia en la que es bueno observar la tensión que denotan las caras de quienes supuestamente serán parte de un juego.
En este contexto, el equipo de Pekerman tendrá que responder a las enormes expectativas que todo Mundial de fútbol despierta en el país, más con los últimos fallidos antecedentes. La Argentina no es candidata, pero tiene las armas suficientes para dar una sorpresa. De todos modos, llegar a semifinales sería un buen resultado para comenzar a olvidar los fracasos D.D. (después de Diego).
El hockey femenino tiene la sencilla tarea de defender el campeonato mundial obtenido en Holanda. Con cuerpo técnico nuevo (Gabriel Minadeo a la cabeza) las leonas cuentan con las herramientas necesarias para soñar con repetir la hazaña. Tendrán que superar a Holanda, Australia y una serie de problemas internos que surgieron con las infelices declaraciones de Cecilia Rognoni, quien prendió el ventilador y acusó a muchas felinas de jugar sólo con el nombre.
El equipo de básquet, ahora liderado por Sergio Hernández, debe reafirmar el brillante ascenso de los últimos años que se tradujo en el sucampeonato en Indianápolis 2002 y la medalla de oro en las Olimpíadas 2004. La irrepetible generación liderada por Ginóbili, Oberto, Nocioni tiene la oportunidad de ganar el título que les falta y con eso, terminar de posicionar al básquet en el altar de la popularidad.
El voley, en cambio, se encuentra en la encrucijada de regresar al camino que lo colocó entre las potencias o continuar en el de las desavenencias internas que lo han puesto lejos de los que pelean por logros importantes. Las fallas dirigenciales, los problemas entre jugadores y técnicos son los baches que hacen que sea dificultoso realizar un papel digno, aspirar a más es una utopía, en el Mundial de este año.
Año mundial este 2006 que comienza. Fiesta para los amantes del deporte, grandes expectativas para aquellos que cada cuatro años lo observan con interés. Indignación o indiferencia para quienes no conciben fanatismos y les parece increíble que un país se detenga por una competencia deportiva. Un consejo para estos últimos: entre junio y julio huyan de una tierra llamada Argentina.
Manuel Álvarez Oliva
deportes@agenciamp.com.ar
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