(Hokey masculino – Básquet femenino)
El hockey masculino y el
básquet femenino son disciplinas menores dentro del deporte argentino. La falta
de resultados, principalmente, hace que no alcancen la repercusión que
adquieren sus compañeros del sexo opuesto en uno y otro caso.
Debido a esto, los mundiales que acaban de disputarse
pasaron casi desapercibidos para el gran público, a pesar de haber cuestiones
para destacar.
Las chicas llevaron a cabo en Brasil una actuación
sorpresiva, ya que eran grandes candidatas a quedar eliminadas directamente en
la fase de grupos. Cerca estuvieron de dar el gran zarpazo frente a las locales
(perdieron por un doble) y después vencieron a España, equipo que las había aplastado
por 42 puntos hace cuatro años, y a Corea del Sur, para quedarse con el primer
lugar de la zona. El milagro de entrar en cuartos de final estuvo cerca, pero
Lituania y Australia abortaron esa posibilidad.
Sin embargo, es destacable el rendimiento de este
grupo que tuvo que hacer rifas e ingeniárselas para poder afrontar los gastos
de la competencia, ya que el apoyo que existe desde la Confederación es mínimo.
Con una superlativa Gisela Vega como abanderada y Patoruzú del equipo, las dirigidas por Eduardo Pinto
mostraron un progreso inimaginable hasta para los más optimistas. Jugaron de
igual a igual con las potencias demostrando una gran concentración para
disimular las evidentes diferencias físicas. El control de la pelota y la
defensa fueron las armas preferidas para realizar un papel dignísimo,
inesperado para todos, especialmente los expertos.
Ojalá que a partir de esta demostración llegue el
apoyo necesario para que se produzca el despegue que su esfuerzo merece. Es
lamentable que un equipo, cualquiera sea el deporte o el sexo, clasifique para
la máxima competencia y no cuente con el suficiente apoyo oficial para competir
en igualdad de condiciones con sus adversarios. La Secretaría de Deportes de la
Nación debería, utilizando su presupuesto con sentido común, brindar apoyo
económico, infraestructura y medios a todos los deportistas que representan al
país en este tipo de eventos.
Los chicos del hockey tenían
la expectativa de superar el sexto puesto del último mundial. Realizaron una
excelente preparación bajo el obsesivo mando de Cachito Vigil,
factótum del fenómeno "leonas", nacido en Sidney 2000.
Los resultados no acompañaron y el equipo se ubicó en
el décimo puesto, entre 12 participantes.
La mano del técnico comienza a notarse en algunos
aspectos del juego, pero la distancia con los mejores es amplia todavía. La
concentración de los jugadores es, quizás, el elemento a trabajar con más
ahínco, ya que las lagunas que se produjeron en algunos encuentros fueron las
causantes de derrotas inmerecidas por el desarrollo de los juegos.
Vigil apostó a sangre nueva para intentar pegar un salto de
calidad que permita competir cara a cara con Australia, Alemania y Holanda,
entre otros. Su trabajo se notó especialmente en los corners
cortos y en algunos movimientos ofensivos, pero el camino es escarpado y los
resultados no aparecieron.
Los antecedentes de este gran DT son una garantía de
constancia, Beijing 2008 es el gran desafío de un grupo que quiere tomar la
senda de las chicas superpoderosas.
En el año de los mundiales, otros dos ya pasaron de
largo; en estos días comienza el de hockey femenino.
Como suele suceder, la expectativa y la euforia crecerán tomados
de la mano del señor resultado.
Manuel Álvarez Oliva
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