Deportes 30-12-2006 - 572 Palabras
(Balance)
DEBE Y HABER
En tiempos de balances, se
escuchan voces muy críticas acerca de la realidad deportiva argentina durante
2006, año de mundiales. Se minimizan los resultados obtenidos en las diferentes
disciplinas, sólo por el hecho de no haber obtenido el título, a excepción de
los heroicos murciélagos.
Se omite o desconoce que el
rendimiento en el deporte depende en gran medida del rival. No pueden ganar
ambos contendientes, por más que la preparación, los entrenamientos, la
concentración sean máximas. Existen detalles que inclinan la balanza para uno u
otro sector, lo que no significa que no se haya hecho todo para llegar lo más
alto posible.
El equipo de fútbol, por
ejemplo, fue eliminado del Mundial sin perder ningún encuentro. Los penales
frente a Alemania hicieron volver a casa a un grupo que dejó la piel por
obtener lo máximo. Obviamente, se habló de falta de grandeza, de audacia,
porque es costumbre hacer leña del árbol caído sin un análisis concienzudo del
proceso, del camino recorrido. No se tiene conciencia, aún, de que en las
góndolas se tiene menos de lo que se cree.
Año a año los jugadores
argentinos demuestran que están lejos, individualmente, de los grandes
exponentes. El síndrome post-Maradona no ha sido
superado, no se asume que no está el genio que solucione de un plumazo los
problemas.
Más cerca de la gloria
todavía estuvieron los chicos del básquet, cuartos en el Mundial de Japón,
después de perder por un punto la semifinal ante el campeón España. El espíritu
amateur de estrellas consagradas en Europa y la NBA conmovió a quienes valoran
otras cuestiones aparte del resultado.
Un grupo unido, convencido,
sólido estuvo cerca de revalidar la medalla de oro de Atenas. Sin embargo,
algunos “especialistas” siguen hablando de “objetivo incumplido”.
De cara al futuro, el
básquet argentino debe decidir de inmediato cómo continuará la cuestión, ya que
se habla de cambios en la estructura de selecciones juveniles y mayor. No puede
perderse más tiempo ya que el Preolímpico de 2007 está a la vuelta de la
esquina. La opción Tolcachier en las edades de
formación y Hernández, part time, en la mayor aparece
como la mejor y la más productiva.
El tercer puesto de Las
Leonas en Madrid tampoco fue valorado en la magnitud que merece. Seis largos
años haciendo podios en todos los torneos se minimizan por no haber refrendado
el oro de 2002.
Una inigualable generación,
que recibe pocas monedas por su sudor, que enfrenta cara a cara a potencias
históricas (Australia, Holanda, Alemania) sin su infraestructura ni sus
dólares. La mejor comparación de las chicas se tendría que producir con el hockey masculino, que demostró en Alemania estar a años luz
de los mayores exponentes
El voley
estuvo más lejos de satisfacer las ilusiones previas, de propios y extraños.
Derrotas imprevisibles, como frente a Puerto Rico y Canadá, y demasiados
altibajos hicieron retroceder a un tercer pelotón a un deporte que enfrenta un
doloroso cambio de generación que se vislumbra más problemático aún.
Urge un trabajo de búsqueda
de talentos que revierta una caída que no encuentra fondo, a pesar de la
concienzuda labor de Jon Uriarte.
El año de los mundiales
llegó a su fin con actuaciones muy dignas, por más que el exitismo
diga lo contrario. 2007 fluirá por aguas más tranquilas aunque el handball y, principalmente, el rugby prometan emociones
para los amantes del deporte.
Manuel Álvarez Oliva
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