Deportes 28-07-2007 - 576 Palabras

(Panamericanos)

 

EN PICADA

 

Los Juegos Panamericanos son una buena muestra de la inexistencia de políticas deportivas adecuadas en la Argentina. No sólo por los resultados obtenidos, sino por las increíbles fallas en infraestructura y organización que deben sufrir los deportistas. Sólo como ejemplo, se puede mencionar que la llegada de los botes para algunos remeros argentinos se produjo… ¡la madrugada anterior a la competencia!, por lo que casi no pudieron descansar ya que debían ensamblarlos.

 

O, en la misma disciplina, debieron competir con embarcaciones de más de diez años, de madera, frente a adversarios que contaban con lo último en tecnología. Y así sucesivamente, las grietas son demasiado ostensibles para intentar taparlas con las manos.

 

El presupuesto destinado al deporte en la Argentina es, en promedio, cinco veces menos que en países como Venezuela o Colombia, competidores directos en estos Juegos por el quinto puesto en el escalafón general.

 

Estos países están recorriendo un camino pensado, elaborado hace unos años, que incluye la contratación de entrenadores extranjeros, expertos, para llegar de la mejor manera a los Juegos Olímpicos de Beijing del año que viene.

 

Ni hablar de las grandes potencias panamericanas, Estados Unidos, Cuba, Brasil, Canadá, que cuentan con políticas afinadas para el deporte de alta competencia. Presupuestos elevados, programas de detección de talentos, dirigentes full time en cada disciplina, son cuestiones elementales que se manejan en otras latitudes y sirven para progresar y otorgarle a los deportistas las herramientas necesarias para que sólo piensen en rendir.

 

La brecha con la albiceleste se agranda y el horizonte se vislumbra oscuro, con probabilidades de tempestad.

 

En general, la inversión destinada a la alta competencia se ve reflejada luego en aquella que se dirige al deporte social, la que llega a la población. Porque las hazañas de los profesionales se ven reflejada en el aumento de la práctica a nivel amateur. Como fue el caso del hockey femenino en nuestro país, que vivió una verdadera explosión cuando las Leonas rugieron por el mundo entero.

 

No existe la convicción de que el deporte es salud, que educa, en especial a los más chicos, que es enemigo declarado de las drogas, los vicios. Hasta, si se quiere, cuando alguien juega al voley, al fútbol, al básquet, corre, salta, nada, rema, significa que no está prendido como un autómata a la televisión, a los videojuegos o a Internet.

 

Aunque, si se escarba apenas la superficie, es lógico que no exista una política deportiva definida en una tierra donde la educación, la salud y la justicia se pisotean a diario.

 

A pesar de todo, los deportistas argentinos continúan peleando y, en ocasiones, ganando medallas en inferioridad de condiciones, con un orgullo y esfuerzo que conmocionan, ponen la piel de gallina.

 

Los equipos de hockey, de remo, de ciclismo hicieron que la bandera se izará bien alta. Muchos otros no subieron al podio, pero estrujaron su corazón para hacer lo mejor posible.

 

Algunos monstruos, como Santiago Fernández, José Meolans, Georgina Bardach, Juan Cerra, volvieron a colgarse preseas, quizás en su última participación en este tipo de competición.

 

Por eso, el homenaje a cada uno de los deportistas argentinos que ofrecieron su esfuerzo en Rio de Janeiro. Para ellos, que representan a un país que otorga cero importancia al deporte, un sentido aplauso por no bajar los brazos, por continuar con aquello que los apasiona, por emocionar por su entrega incondicional, por más que los resultados no siempre acompañen.

 

Manuel Álvarez Oliva

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Agencia MP