Deportes 15-12-2007 - 571 Palabras

(Política deportiva)

 

LOCOMOTORA LENTA

 

En la casi hora de discurso con perfume de mujer, no se mencionó ni de cerca la palabra deporte. Es natural en un país que tiene demasiadas cuentas pendientes en temas vitales como educación, salud, seguridad, distribución del ingreso y miles de etcéteras que pueden incluirse antes de una política deportiva en serio.


Aunque, pensándolo con un poco de profundidad, el deporte puede, y debería, ser un vehículo esencial en la transformación social, en la formación de niños y adolescentes, en la lucha contra las drogas y, si se quiere ingresar en terrenos profesionales, en medio de prestigio, publicidad, autoestima para el país.


La última noticia fue que continúa el mismo Secretario de Deportes de la era K macho, Claudio Morresi, aunque ahora el organismo dependerá administrativamente del Ministerio de Desarrollo Social y no de la Jefatura de Gabinete. Esto significa, a priori, mayor burocracia en la gestión de recursos y becas para deportistas profesionales, tema complicado de por sí y que ha causado más de un dolor de cabeza.


De todos modos, la gestión del ex jugador de River y de Huracán es calificada como positiva, en especial en el trato con el deporte profesional, por su predisposición para colaborar con las necesidades de los deportistas y, en particular, por las obras que levantaron al Centro Nacional de Alto Rendimiento (Cenard) del estado lamentable en el que se encontraba. También por el apoyo hacia representantes destacados de disciplinas que no permiten un ingreso adecuado para vivir como Germán Chiaravaglio, José Meolans, Georgina Bardach, las chicas del hockey y demás.


"Claudio me recibió en su despacho muchas veces y me solucionó muchos problemas. El cambio se ve a simple a vista, tanto en el Cenard como en la actitud. Tiempo atrás era muy difícil hablar con un funcionario, pero ahora las puertas están abiertas para todo el mundo", dijo en un acto de la misma Secretaría, el atleta Jorge Balliengo. Palabras imposibles de escuchar años atrás.


En cuanto a pasos a seguir para el ámbito profesional, la actual gestión debería afianzar el sistema de detección de talentos que está en un estado inicial en el voley o en el básquet y que es prácticamente inexistente para otras actividades, en especial aquellas relacionadas con el atletismo.

 

Relacionado a esto, existe un proyecto, todavía en ciernes, para que el Estado seduzca a diversas empresas para apoyar a deportistas de disciplinas no tradicionales. Para ello, también debe producirse el involucramiento de la televisión, para cerrar un esquema que beneficie el “mecenazgo” de las compañías.


La mayor cuenta pendiente es el afianzamiento de estructuras adecuadas para el desarrollo del deporte amateur en las zonas más alejadas de la Capital. No existe un plan estratégico que utilice a las actividades deportivas como parte de la educación de los chicos. Tampoco, algún sistema que permita llevar infraestructura a todos los puntos del país para desarrollar disciplinas aparte del siempre presente fútbol. Como suele suceder, la Argentina termina en la General Paz.


El deporte no es prioridad, a pesar de que su presupuesto ha aumentado progresivamente en estos últimos ejercicios. La situación actual es sensiblemente mejor a años pasados, pero continúa a siglos luz de los países desarrollados. Sólo con la buena gestión de un grupo de personas no alcanza, debe existir la decisión política de otorgarle la verdadera importancia a un tema que parece menor, pero no lo es.


Manuel Álvarez Oliva

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Agencia MP