Deportes
29-12-2007 - 599 Palabras
(Boca – River)
AGARRADOS DE LA HISTERIA
El fútbol argentino termina 2007 y ya comienza a mostrar su típica histeria para 2008. Rumores, técnicos que se van, supuestas peleas que se conocen, jugadores en el freezer son el condimento que sazonan las vacaciones del medio de la redonda.
Mientras Punta del Este, Mar del Plata y otros destinos se pueblan de protagonistas, la venta de diarios y espacios de publicidad en radio y televisión continúan, por lo que palabras e imágenes se suceden ininterrumpidamente para saciar a los eternos consumidores del fútbol.
En este
contexto, Boca y River desembocaron, de diferentes
maneras, en nuevos conductores tácticos para sus equipos después de la falta de
títulos en el segundo semestre de los primeros y la crisis interminable
devoradora de todo en los segundos.
Carlos Ischia fue el extraño elegido por Pompilio y cía. para volver a la senda del éxito xeneize. Después de millones de inventos y trascendidos (Guillermo, Cagna, Bianchi, hasta surgió el nombre de Batistuta, aunque no lo crea) el Pelado parece que llegó recomendado por el virrey para encaminar la cuestión.
Antes, se dijo que Riquelme había jugado de emperador romano bajándoles el pulgar a sus ex compañeros de hazañas en el verde césped. Como tantas veces, aroma inconfundible a imaginación desatada o a comentario en solfa tomado, con mala intención, literalmente.
La apuesta de Pedro Pompilio parece lógica por la excelente relación que tiene Ischia con los referentes del plantel auriazul. Riquelme, Palermo, Ibarra han vivido de cerca el trato del otrora ayudante de Bianchi y conocen su capacidad para el manejo de grupos, ya que era su principal función en su anterior paso por el club. Tendrá el ex jugador de Vélez y América de Cali que devolver la confianza a jugadores de gran calidad como Ledesma y Cardozo, y encontrar una estructura sólida que permita a Román desempeñar su papel de bastonero. Herramientas no le faltan; inteligencia y oficio para un equipo grande, se verá con el tiempo (no mucho).
El cabaret millonario, por su parte, encontró el mejor gerente para que lo transforme en una empresa seria y respetada. Simeone es el indicado para sacar a River de su paupérrimo presente. No es mago, pero su máxima, “el esfuerzo no se negocia”, es el único rumbo indicado para, por lo menos, enderezar el tema futbolístico, parche indispensable para ocultar los tremendos desmanejos financieros y en el trato con barrabravas.
El Cholo cumple con los principios innegociables del paladar rojo y blanco: arriesga y va al frente. Pero no come vidrio y ha mostrado una saludable intención de buscar conjuntos equilibrados, sólidos en el fondo y rápidos para el ataque, con varios armadores de juego para no depender de un solo jugador. Material tiene de sobra y ha mostrado ser un gran motivador.
La gran duda es como se acomodará Ortega a esta nueva filosofía. También, la paciencia que el mundo riverplatense puede dispensarle en caso de un par de derrotas seguidas, como sucedió en Estudiantes antes de llegar al título en 2006.
Así las cosas, los grandes candidatos para el año que comienza son los sospechosos de siempre. Con un añadido: hace más de 20 años que no ocurre que en cuatro torneos consecutivos locales no se coronen los dos gigantes.
Quizás su obsesión por la Libertadores les quite energía para el campeonato argentino, pero, si puede, apueste unas monedas a que uno de los dos, o ambos, festejan en breve. Será la tabla de salvación del Cholo y el Pelado, sino seguirán las huellas de otros hacia el fondo del mar.
Manuel Álvarez Oliva
redaccion@agenciamp.com.ar
Agencia MP