Deportes 26-01-2008 - 577 Palabras

(Tévez)

 

UN APACHE SUELTO EN EL IMPERIO

 

El contraste es risueño: las cámaras se detienen en Cristiano Ronaldo, alto, peinado para atrás, ojos claros, fácilmente confundible con un modelo publicitario o un actor de Hollywood. Inmediatamente pasan a Carlos Tévez, petiso, retacón, con un intento de orden en su indomable pelo, con una enorme cicatriz que asoma por su cuello, fácilmente confundible con un guerrero apache de un film de cowboys.

 

La diferencia es notable, la reacción de los hinchas del Manchester ante dos de sus hombres de ataque es la misma: devoción incondicional, con la diferencia que el portugués es figura desde 2003 mientras el argentino recién desembarca en este fastuoso mundo.

 

“Es un león”, dijo de Carlitos su técnico, Sir Alex Ferguson, eterno conductor y eminencia hace más de 20 años de uno de los clubes más poderosos del mundo. “Es un luchador que siempre se sobrepuso a todo, para terminar siendo indispensable en todos sus equipos”, puntualizó el Times de Londres.

 

Es que Tévez ha tenido en su formidable carrera variados altibajos desde su debut en Boca en 2001 y su posterior explosión. Primero fue Carlos Bianchi, quién dijo en forma pública que no sabía de que jugaba, antes de darle diez días de licencia en plena pretemporada, para que descansara después del Sudamericano Juvenil de enero de 2003.

 

El Virrey no lo tuvo en cuenta para la primera etapa de la Copa Libertadores de ese año, pero después el chico de Fuerte Apache la descosió toda para transformarse en titular indiscutido y as de espadas de ese equipo.

 

Amado  hasta el paroxismo por la hinchada xeneize, el hermano mayor de cinco fue vendido en más de 20 millones de dólares al Corinthians brasileño donde tuvo que soportar el desprecio de un técnico, Leao, que no quería argentinos en su equipo.

 

Se sobrepuso nuevamente a la adversidad para convertirse, literalmente, en el Dios de los torcedores albinegros después de la consagración como campeones brasileños en diciembre de 2005.

 

El amor por Carlinhos hizo que casi lincharan a las autoridades del club cuando anunciaron su venta al West Ham United de Inglaterra, donde recomenzaron los inconvenientes con los entrenadores de turno.

 

Primero Alan Pardew, y luego Alan Curbishley, depositaron en el banco de suplentes al padre de Flopi, por su supuesta falta de adaptación a un juego más veloz y físico que el acostumbrado.

 

La nefasta campaña del equipo hizo que las entradas en el campo fueran más usuales hasta ganarse la titularidad en un conjunto que iba por un tubo al descenso. Sin embargo, siete victorias en los últimos nueve partidos, con seis goles de Tévez, permitieron el milagro y una nueva idolatría para nuestro héroe: profeta y señor en tierras londinenses.

 

En medio de estas hazañas, la típica historia de amor con el seleccionado, con trayectorias similares: comienzo como suplente, final como titular y artífice. Con Bielsa, Pekerman y Basile no comenzó dentro de los once, pero terminó, en cada torneo, siendo protagonista principal.

 

Manchester encuentra al mejor Tévez posible, con sólo 23 años y experiencia suficiente en el lomo para conquistar de entrada a la exigente multitud del “Teatro de los Sueños”.

 

No es lindo como Christiano Ronaldo ni elegante como Ryan Giggs. No tiene el aura de Rooney o el porte de Saha. Pero conquista a todos con su calidad y, en especial, su fuego sagrado. Es el futuro Sir Charles, un gladiador suelto en Manchester.

 

Manuel Álvarez Oliva

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Agencia MP