Deportes 09-02-2008 - 587 Palabras

(Selección)

 

COCO, CHECHO Y BEIJING

 

Extraño, muy extraño es ver al técnico del seleccionado mayor en Los Ángeles en la tribuna observando a un equipo sub 23 de estrellas con tres mayores consagrados como Demichelis, Riquelme y Mascherano. Todos dirigidos por alguien sin demasiada experiencia como el Checho Batista. ¿Qué hacía el Coco por aquellos lares? ¿Por qué no es el entrenador de este equipo que va a defender el oro en los Juegos Olímpicos de Beijing? ¿Hacia donde se dirige el fútbol juvenil después del glorioso ciclo Pekerman-Tocalli?

 

Por lo bajo se dice que Basile no tenía pensado viajar a tierras norteamericanas pero un amigo/encargado de prensa periodista le aconsejó hacerlo para no ser criticado por tomarse demasiadas vacaciones en su amada Punta del Este. Es que el Coco cree firmemente que existe una campaña desde algunos medios para desprestigiarlo y/o sacarlo de su cargo. Por ello sus últimas peleas y ofusques públicos con periodistas “de la contra” tal como él los describe.

 

Un misterio todavía sin solución es saber porque el querido Alfio no dirige a este proyecto de equipazo que disputará con uñas y dientes, seguramente contra Brasil, el lugar de privilegio en el podio en Beijing. El sentido común más básico indica que es la oportunidad ideal para probar/ver jugadores que pueden ser parte de la expedición Sudáfrica 2010.

 

Sin olvidar lo obvio: es una inmejorable posibilidad de ganar un título, situación que  daría confianza, no sólo a los players, sino a un entrenador todavía golpeado por la derrota en la Copa América del año pasado.

 

Sin embargo, el orientador táctico de este sub 23 reforzado es Sergio Batista, flamante entrenador del sub 20 y cabeza mandante de un nuevo proyecto de juveniles que sucede a Hugo Tocalli.

 

El Checho es parte de aquella camada que ganó México 86 y que siempre pidió a gritos una oportunidad para dirigir la celeste y blanca. Su falta de experiencia y trato con los juveniles, además de la inexistencia de un plan de trabajo que se haya hecho público, coloca demasiados interrogantes en este nuevo ciclo, que, como todo, tiene la mano protectora de Don Julio por detrás.

 

Porque, de hecho, Grondona fue el responsable directo de la salida de Tocalli al pretender dejar de lado a Tojo, mano derecha del actual DT de Vélez en su proceso en juveniles.

 

Como siempre, el emperador maneja a los títeres a su antojo y, aunque no quiera, deja vislumbrar alguna de sus intenciones. En este caso, un plan B en caso de que Basile pegue un portazo cansado y, dicen, con su salud no en buen estado.

 

Entonces el círculo comienza a cerrar, ya que el reemplazante lógico para la mayor sería alguien del riñón de Grondona, una persona que dejaría que “Il Padrino” tuviera voz y voto en la selección mayor.

 

El problema es que se está jugando con lo mejor que ha dado el fútbol argentino en los últimos quince años: sus juveniles, semillero inagotable de donde salieron los actuales jugadores del seleccionado mayor.

 

Sus éxitos en mundiales pueden hasta ser tomados como cuestión menor, ya que su principal objetivo es formar a los retoños que lucharán en el futuro por la gloria de la albiceleste.

 

Pero parece que para Grondona es más importante asegurarse la suma del poder público, contra viento y marea. Ha demostrado tener cintura de sobra para aguantar cualquier chubasco. Pero juega con fuego y no va a ser el único quemado si las cosas salen mal.

 

Manuel Álvarez Oliva

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Agencia MP