Deportes 29-02-2008 - 580 Palabras

(Fútbol – Esquema)

 

EL SISTEMA O LOS JUGADORES

 

Parece una ecuación o un número telefónico al que se le otorga demasiada importancia en estos tiempos futbolísticos modernos. 4-3-1-2, 4-4-2, 3-3-1-3, y así sucesivamente. Son secuencias numéricas que pretenden determinar cómo un técnico coloca a sus jugadores en la cancha.

 

“Uno los pone así en la cancha, el problema es que se mueven”, dijo alguna vez, con su ironía habitual, el Coco Basile. Daba a entender que no es tan importante el esquema, sino cómo lo ejecutan los intérpretes. Porque el tema no se simplifica con una serie de números, es la intención con la que técnicos y jugadores salen a la cancha.

 

¿Buscan sólo el error contrario para atacar o intentan basarse en virtudes/talento/trabajo propios para llegar a la victoria?

 

A priori, parece más ofensiva una táctica que propone tres delanteros y un enganche que aquella que sale al campo con doble cinco y dos delanteros; o la italianísima con un media punta y un llanero solitario arriba.

 

Sin embargo, en ocasiones muchos jugadores de ataque juntos se quitan espacio y terminan favoreciendo las defensas rivales.

 

Así, por ejemplo, Simeone planteó en sus primeros partidos en River un supuesto ultraofensivo modelo con cuatro delanteros en cancha desparramados en diferentes lugares con la intención de presionar a destajo, obtener la pelota cerca del área rival y jugar en todo lo ancho del campo para aprovechar un hombre neto de área como Abreu.

 

La teoría no funcionó, en especial por la falta de práctica y disciplina táctica de sus jugadores. Además de los desacoples defensivos que soportaron los tres defensores, desacostumbrados a cubrir espacios de esta manera.

 

El supuesto planteo ofensivo terminó chocando en un embudo con demasiada gente en situación de ataque y falta de relevos para proteger la retaguardia.

 

La solución fue volver al típico dibujo con cuatro defensores, tres volantes, un enganche y dos delanteros. Los resultados respaldaron este cambio, aunque se sabe que el Cholo es un obsesivo de aquel sistema que implementó con éxito en Estudiantes de la Plata.

 

La cuestión es que los jugadores deben estar convencidos de que el sistema que utilizan es el mejor, sino la propuesta no prospera. Y como éstos, en especial los que corren en estadios locales, no son demasiado proclives a los cambios, se hace difícil intentar variantes. Sino que lo diga Lavolpe, Quijote que chocó contra molinos de viento auriazules y velezanos cuando quiso barajar y dar de nuevo.

 

No deja de ser cierto que en el fútbol actual se da por cierto que lo mejor es armarse desde abajo; es decir, construir la fortaleza defensiva para desde allí pensar en aventuras de ataque. Esto hace que los locos ofensivos deban luchar contra enemigos que primordialmente quieren el cero propio para lastimar a partir del error ajeno.

 

La realidad es que no es más ofensivo quien más atacantes pone en la cancha, sino aquel que busca ganar partidos a partir de virtudes de sus propios jugadores.

 

Lanús es el máximo ejemplo de esto: sólo un delantero neto (Sand), pero una dinámica infernal y pelota contra el piso como filosofía innegociable. Búsqueda de espacios libres y compañeros con la misma camiseta para progresar en el campo y herir a partir de un pulcro manejo del balón.

 

La discusión es pintoresca, pero lo esencial continúa siendo la capacidad, el convencimiento de los jugadores y el trabajo que potencie los talentos propios. Los números telefónicos son para la guía.

 

Manuel Álvarez Oliva

redaccion@agenciamp.com.ar

Agencia MP