Deportes 05-04-2008 - 560 Palabras

(Preguntas)

 

¿POR QUÉ?

 

¿Por qué se mataron a golpes, palazos, cuchillazos, puntazos el domingo en la cancha de Vélez los hinchas de River sin que nadie lo impidiera?

 

¿Por qué los periodistas sabían que algo se estaba cocinando y las autoridades y la policía no hicieron nada para detener tanta barbarie?

 

¿Por qué no estaban las fuerzas suficientes en medio de la tribuna para disuadir la salvajada a lo Far West?

 

¿Por qué los dirigentes de River, los encargados del operativo policial, las autoridades políticas, los funcionarios de turno se tiran la pelota mutuamente sin que nadie asuma la responsabilidad de otra tarde de luto?

 

¿Por qué las autoridades millonarias no implementaron el tan declamado derecho de admisión?

 

¿Por qué no brindan los nombres de las nuevas cabezas en pugna por el poder de la barra cuando los conocen perfectamente después de años de connivencia?

 

¿Por qué no se utilizan las cámaras de seguridad para detener a quienes demostraron encontrarse uno o varios escalones por debajo del homo sapiens?

 

¿Por qué se diseñan operativos policiales que no previenen, no contienen, no controlan, no solucionan, no impiden que las bestias sean amos y señores de los estadios?

 

¿Por qué no le quitan puntos a River o a Racing por los incidentes ocurridos con sus hinchadas cuando a Nueva Chicago, Almirante Brown y otros clubes del ascenso los esquilmaron sacándoles hasta 18 unidades?

 

¿Por qué pudieron y pueden ingresar a la cancha personas con armas cortantes cuando suspuestamente en la entrada se produce un cacheo concienzudo que evita que los monstruos ingresen armados?

 

¿Por qué Julio Humberto Grondona continúa sin asumir la responsabilidad que le cabe a la Asociación del Fútbol Argentino, como organizadora de los torneos, en esta escalada violenta y sanguinaria que no tiene fin?

 

¿Por qué el Comité Ejecutivo de la AFA (formado por los presidentes de los clubes) no se quita su careta para admitir que la situación está sin control y hace falta una reforma profunda para empezar a pensar en una verdadera solución?

 

¿Por qué Javier Castrilli sigue haciendo la parodia de que las cosas están mejor cuando está más que claro que la gangrena es incurable y sólo admite cirugía mayor sin anestesia?

 

¿Por qué desde los diferentes gobiernos se continúa sólo con las promesas de implementar una política de estado sin realizar acciones que por lo menos comiencen a encontrar la salida del laberinto de sangre?

 

¿Por qué los dirigentes de los clubes no asumen de una vez por todas que no pueden controlar el monstruo que ellos mismos crearon para otorgarles o mantenerlos en el poder en sus instituciones?

 

¿Por qué no se produce una investigación en serio para demostrar las conexiones entre los barras bravas y los diferentes políticos y partidos que los utilizan como fuerzas de choque y les otorgan impunidad?

 

Demasiadas preguntas cuyas respuestas se basan en un tronco común: la impunidad con la que los actores de un fútbol enfermo se manejan en un ambiente salvaje que todo justifica, amparado en la supuesta pasión y el folclore. Demasiados delincuentes obtienen dinero y poder en este negocio.

 

A pocos les conviene solucionar el problema de la violencia. A pocos les importa las víctimas que este juego asesino causa casi a diario. Mientras tanto, el show debe continuar, sin que nada importe. Hasta la próxima víctima.

 

Manuel Álvarez Oliva

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Agencia MP