Deportes 12-04-2008
- 571 Palabras
(Scola – NBA)
DE MENDIGO A PRÍNCIPE
En el Tau Cerámica llevaba la corona puesta a cuanto partido jugara su equipo. Era opción número uno en las ofensivas y referente indiscutible de un conjunto acostumbrado a ganar en la liga española y en las competencias europeas.
El mundo de la NBA le abrió sus puertas, pero como un mendigo que se encuentra bajo la mesa en la que se consumen manjares. En Houston apenas lo conocían, el juego pasaba por el gigante Yao Ming o por Mc Grady y él comenzó con los típicos minutos basura de todo principiante. Sin embargo, el cambio de ropa se produjo en pocos meses, quizás beneficiado por la lesión del chino, pero especialmente por el juego sólido, sin fisuras de Luis Alberto Scola, el argentino con mejor rendimiento en su primer año en la liga más competitiva del mundo y posible “rookie of the year” (novato del año) en la temporada 2007/2008.
Sus números indican que está
superando las temporadas iniciales de Delfino, Oberto, Nocioni, Herrman y
Ginóbili. Más minutos jugados, mejores porcentajes de puntos, rebotes y demás
estadísticas muestran la versatilidad de un jugador que durante toda su carrera
ha demostrado entender como pocos la dinámica de equipo.
Siempre preocupado por el beneficio grupal sin mirar en demasía su provecho individual, el Luifa abre el manual en el parquet para hacer lo que pide el partido: es un gran rebotero, por potencia y ubicuidad; infalible en el tiro de dos y especialista en cortinas para propiciar el lucimiento de compañeros.
En el comienzo de su periplo en Houston, Scola realizaba el trabajo sucio para que Yao Ming cumpliera su obligación de goleador. Así, logró el respeto de compañeros y técnicos por su predisposición al trabajo y, en especial, por su intensidad defensiva, cuestión clave en el juego moderno, en especial en la NBA.
"Se siente mucho más cómodo defendiendo; al principio de la temporada temía cometer muchas faltas. Luis hizo una experiencia muy rápida adaptándose a la liga, a sus compañeros y sabiendo qué puede hacer y qué no", señaló su coach de los Rockets, Rick Adelman.
La lesión de Ming llevó al ex jugador de Ferro a adquirir un protagonismo inesperado en su primera aventura. Los puntos empezaron a repletar su casillero y, casi sin querer, se transformó en figura apreciada por el mundo rocket. Cariño potenciado por el récord de victorias consecutivas en la franquicia (22) en toda su historia y una de las más prolongadas en la NBA.
Una de las consecuencias de su gran rendimiento fue la participación en el partido entre novatos del Juego de las Estrellas, acontecimiento reservado a aquellos que ganan el favor de un público fanático y conocedor del juego como ocurre en pocos deportes
A punto de cumplir 28 años, aquel chico nacido en Buenos Aires que comenzó su carrera en Ferro, llegó a la meca del básquet después de un camino arduo, silencioso, sin espectacularidades, con el esfuerzo, el sacrificio y el talento como aliados indispensables.
Su edad justifica la máxima disparada por Manu (“es el líder del futuro”) en relación al futuro del seleccionado argentino. Su presente lo observa disfrutando el ropaje de príncipe en uno de los castillos más codiciados del mundo de la naranja.
Es Luis Alberto Scola, un laburante del básquet, un enorme jugador que está dejando una huella profunda en voz baja, tal es su costumbre.
Manuel Álvarez Oliva
redaccion@agenciamp.com.ar
Agencia MP