Deportes 19-04-2008 - 589 Palabras

(Davis)

 

AHORA…¿O NUNCA?

 

Como era de suponer, el exitismo hizo saltear pasos para pensar en una supuesta final ante España por la Copa Davis. Que hay que jugarla en cemento, dicen algunos; que conviene el pasto, opinan otros. El detalle, no menor, es que previamente se debe disputar una serie más que complicada frente a una Rusia que tiene jugadores para hacer dulce y que no va a venir a pasear en septiembre a Buenos Aires (siempre y cuando para ese entonces el humo permita el desarrollo normal de los partidos).

 

El match ante Suecia debe servir como señal de alerta que permita aprender de las falencias, potenciar los atributos. Porque el equipo apareció demasiado confiado en la previa ante los escandinavos, como sobrando la situación, con la seguridad de una victoria que caería por su propio peso. Se sufrió, bastante, frente a un adversario que se había arrastrado dos años antes sin poner siquiera las manos ante prácticamente los mismos argentinos de esta ocasión.

 

Otra cuestión a solucionar es el estado del court del Parque Roca. Es imprescindible mejorar la impresentable superficie que se presentó hace unas semanas, ya que fue causa importante del malhumor reinante, en especial de Nalbandián, y del nivel notablemente inferior de los tenistas locales respecto a las presunciones previas.

 

Seguro es que, jugando como ante Suecia, es prácticamente imposible pensar en un pasaje asegurado hacia la final contra España o los Estados Unidos. Para olvidar para siempre el viernes negro de Acasuso, quien jugó uno de los peores partidos de su carrera ante Soderling.

 

Apabullado y deprimido, Chucho colocó un enorme signo de interrogación en su participación en la semifinal.

 

Otra vez, y van…, el baluarte se llamó David Nalbandián, jugador con estirpe copera si los hay. Pero sería de necios engañarse, el unquillense no mostró su habitual nivel en los singles, al punto que fue complicado por Johansson y puesto en peligroso jaque por Soderling, dos jugadores que se encuentran en un nivel inferior, en especial en polvo de ladrillo.

 

El rey David es el director de orquesta, el capo de la banda, el que maneja casi todo en esta legión copera. ¿Una pequeña muestra? El silencio stampa del capitán Mancini en los descansos de los partidos de Nalbandián cuando la mano venía cambiada.

 

De todos modos, David puso el corazón y la inteligencia para ganar los tres puntos necesarios para comenzar a pensar en Rusia. Davydenko, Safin, Andreev, Tursunov, Youzhny conforman un conjunto temible en cualquier superficie. Han ganado la Copa y tienen experiencia para superar situaciones límite. Tienen cantidad y calidad para complicar a cualquiera, además de un temperamento especial para aislarse del clima provocado por el local de turno.

 

Quedan cinco meses, una eternidad, en los que hay que pensar en todos los detalles para vulnerar la muralla rusa. Será indispensable llegar en plenitud física con un calendario muy complicado, con Juegos Olímpicos incluidos, que exigirá en gran manera a los jugadores.

 

También, encontrar el segundo singlista ideal para aliviar la carga de David (por estos días, Cañas aparece como candidato).

 

Después, sí, pensar en un posible choque de gigantes ante el cuco España en la superficie que convenga. Sería de mucha soberbia pensar que Rusia será un trámite, porque habrá sufrimiento, y del bueno.

 

Cierto es que la oportunidad es irrepetible, ya que la posibilidad de disputar todas las series de local no sucederá por muchos años y los plazos se acortan. El asalto a la gloria es ahora, sino puede ser nunca.

 

Manuel Álvarez Oliva

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Agencia MP