Deportes 03-05-2008 - 573 Palabras

(Básket)

 

SONRISA CELESTIAL

 

Si León viviera, habría que pellizcarlo para que creyera la actualidad del básquet argentino: cinco jugadores como protagonistas en diferentes equipos de la NBA; medallas de plata y oro en juegos olímpicos y mundiales; una Liga Nacional completamente federal en la que conviven equipos de casi todas las provincias con una paridad que permite que cualquiera pueda ilusionarse con coronarse como el mejor de todos; y conjuntos que compiten en igualdad de condiciones con los monstruos del continente y llegan a ganar ligas como la Sudamericana o la de las Américas.

 

Sí, definitivamente, León Najnudel restregaría sus ojos de lobo sin creer los inmensos logros de una criatura ideada a partir de su febril imaginación de los años 80 cuando impulsó, con todas sus fuerzas, a la Liga Nacional de Básquet.

 

A casi diez años exactos de su muerte, el último zarpazo fue regalado por Regatas de Corrientes que ganó la XII edición de la Liga Sudamericana ante Flamengo de Brasil en su primera incursión en competencias internacionales. Producto típico de organización local, el equipo correntino cerró una temporada de ensueño en el que obtuvo la Copa Argentina, fue finalista del Súper 8 y ganó la Copa Desafío.

 

Como suele suceder en otros lugares, toda la ciudad se encolumnó con un grupo que permite gritar presente, mostrar con orgullo que la tierra propia puede destacarse en un deporte de elite en un país en donde casi todo pasa todo por la Capital donde residen Dios y sus representantes.

 

Enorme mérito del básquet argentino que no debe dormirse en los laureles y escuchar las señales de alarma que se están encendiendo por algún aburguesamiento peligroso.

 

El Estadio de los Sueños cumplió su idem en el quinto y último partido de una serie de titanio contra el gigante brasileño. Más de cuatro mil personas disfrutaron, sufrieron, lloraron, se deleitaron con la brillante conducción de Montecchia, la marca sin contemplaciones de Stanton, el juego sólido y sin vedettismos propuesto por su técnico, Silvio Santander.

 

Así, los correntinos se sumaron al prestigioso club de argentinos que lograron el galardón más importante a nivel continental. Atenas de Córdoba (3 títulos), Olimpia de Venado Tuerto, Libertad de Sunchales (2), Ben Hur de Rafaela y Estudiantes de Olavaria abrieron sus prestigiosos brazos a un equipo, a una ciudad, a una manera de entender el deporte desde lo local.

 

Imposible dejar de lado a Alejandro Montecchia, conductor del seleccionado nacional en el subcampeonato mundial de 2002 y en el oro de 2004. Casi retirado por cortarse el tendón de Aquiles, y luego resentirse, el Puma se apoyó en su familia para no poner punto final a su carrera de manual sin jugar. Se puso a tono físicamente para transformarse en el símbolo y bandera de su equipo. De hecho, un triple made in casa + un doble en bandeja patentado sepultaron definitivamente la ilusión de Flamengo de llevarse la victoria como visitantes.

 

Otro título para la vitrina del felino ganador, otro ejemplo de constancia de alguien que salta al parquet sólo por amor al juego.

 

Los festejos cambiaron por una noche, o más, la fisonomía tranquila de una típica ciudad del Litoral argentino. Es que ser monarca del continente no es poca cosa. Alimenta autoestimas caídas, mejora el humor, pone sal a la vida, otorga esperanzas para otros ámbitos.

 

¡Salud campeón!¡Saludos celestiales, León! Siempre es bueno reír, aunque sea detrás de una nube.

 

Manuel Álvarez Oliva

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Agencia MP