Deportes 31-05-2008 - 565 Palabras

(Tenis)

 

EL OCASO DE LA LEGIÓN

 

La luz amarilla se ha transformado en rojo furioso constante. De aquel presente venturoso sólo queda una estrella, maltrecha, y demasiados jirones a punto de estallar. El día luminoso en París con dos argentinos en la final de Roland Garros pareciera de otro siglo y sólo han pasado cuatro años. El futuro brillante que se auguraba se está apagando sin prisa pero sin pausa.

 

La Legión que supo cosechar elogios a lo largo del globo está acabando con su vida útil y sólo queda la ilusión de la Copa Davis para poder descansar en paz.

 

Jugadores como Cañas, Calleri, Chela están mostrando su cansancio en un circuito desgastante que observa como jóvenes están copando la parada. Otros, como Gaudio y Coria, entraron en un pozo que parece desembocar en el abismo, aunque el Mago mostró signos evidentes de recuperación en su partido de primera rueda ante Robredo. Y hasta un niño como Del Potro expresó que hace mucho que no disfruta del tenis.

 

“No le encuentro solución a mis problemas físicos. No he jugado ningún partido sin molestias este año”, balbuceó David Nalbandián después de su inesperada caída en segunda ronda ante el ignoto francés Chardy. El cordobés es el único que se mantiene en un top ten que supo cobijar hasta a cinco tenistas albicelestes en este siglo.

 

Sin embargo, sus recurrentes dolores hacen imposible que pueda mantener el nivel de excelencia que se le conoce en sus mejores jornadas. Sólo un trabajo integral a destajo puede hacer que David aspire a cumplir su sueño de obtener algún Grand Slam en el reino Federer/Nadal/Djokovic.

 

De todos modos, al unquillense le quedan muchos años de circuito para continuar siendo el símbolo del tenis criollo. Sólo depende de sus ganas y de seguir rodeado de excelentes profesionales que le sugieran los caminos correctos para un profesional.

 

Los herederos de esta generación exitosa son pocos, y no terminan de meterse de lleno en la discusión por los mejores puestos en el circuito. Juan Mónaco (24 años) tuvo un 2007 de libros con la obtención de tres títulos de ATP e hizo final hace pocos días en Portschach. Su puesto 16 en el ranking promete, aunque su derrota en primera rueda parisina ante Soderling y sus dificultades para adaptarse a diferentes superficies son obstáculos de peso para ilusionarse con que la dinastía continúe con títulos importantes.

 

La irregularidad de José Acasusso (25) es su principal enemiga. Siempre a punto de explotar, el misionero sólo ha provocado algunas dosis de TNT esporádicas sin transformarse en un referente de peso.

 

La principal promesa del tenis argentino tiene nombre propio: Juan Martín del Potro, 19 años y un físico ideal para este deporte. Pero el tandilense sufre demasiadas lesiones y no termina de aceitar su juego.

 

Su cortísima edad avala la ilusión de que sea el estandarte de la próxima generación que ondee la bandera de la legión argentina.

 

Roland Garros 2008 mostró de manera descarnada el presente poco feliz del tenis argentino. Se recuerdan con nostalgia aquella tarde mágica de la final Gaudio-Coria, la epopeya de Puerta en 2005, la semifinal de Nalbandián en 2006.

 

Se vienen tiempos difíciles, aunque la mayor ilusión se mantenga en pie con el nombre de Copa Davis, donde sólo quedan dos pasitos para que la Legión empiece a despedirse con toda la gloria.

 

Manuel Álvarez Oliva

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Agencia MP