Deportes 21-06-2008
- 599 Palabras
(Selección)
ESPERANZA
Dos puntos sobre seis no parecen resultado suficiente para la reanudación 08 de las eliminatorias para Sudáfrica. Menos si la memoria se puebla de las imágenes de la peor actuación en mucho tiempo que fue el agónico empate ante Ecuador. Y más todavía, si se agrega el IVA de las supuestas tremendas internas lideradas por un Riquelme vs Messi que regodea redacciones color sol. Pero no todo es noche cerrada, la luz aparece al final de esta mini-historia.
Comencemos por el cabaret: el rumor indica que Román y Lio no se llevan bien, no se quieren, el de Boca ningunea al del Barcelona. Versión surgida por una supuesta confesión del rosarino a otro miembro del plantel (Verón, de acuerdo a fuentes “muy confiables”) acerca del maltrato del 10 de Boca. Con el agregado de un supuesto “el equipo es tuyo”, tirado en medio del vestuario por parte de Grondona hacia Messi.
Suponiendo que las dos
situaciones descriptas sean verdad; ¿es para hacer tanto escándalo? En
cualquier equipo, aún uno amateur de amigos íntimos, cuando termina un partido
o en un asado en medio de la semana se producen comentarios en contra de otro player
(“es un morfón”, “un pecho frío”, “no le importa nada”, etc.) que si se
hicieran públicas harían creer que en ese grupo existe un odio generalizado.
¡Basta ya muchachos de buscar mugre! En cualquier conjunto de personas que
conviven/trabajan/juegan existen inconvenientes entre algunos y afinidades
entre otros; no todos son amigos, menos cuando existen diferencias de edad tan
pronunciadas.
En el mejor de los casos, las versiones periodísticas son para facturar un par de verdes más; en el peor, estamos siendo testigos de una campaña que tiene en su mira a Riquelme.
En cuanto al rendimiento en el campo, el partido ante Ecuador ha sido la peor prestación de esta etapa de Basile: imprecisos, lentos, ofuscados, los chicos de celeste y blanco rescataron un punto ante un conjunto duro, solidario, pero que se encuentra tres o más escalones por debajo de la Argentina. Simplemente fue una muy mala tarde que se apoyó en el desastroso estado de la cancha para profundizar la debacle.
En cambio, ante Brasil se vislumbró la luz con un equipo que siempre supo lo que quiso y estuvo muy cerca de propinarle al local la primera derrota en su casa en toda su historia. Punto a favor del Coco en el planteamiento del partido, ya que cambió su esquema teniendo en cuenta las características del rival.
Jonás Gutiérrez por la izquierda para tapar las subidas de Maicón y brindar oxígeno en la ofensiva fue el gran acierto táctico que coartó el arma principal de las últimas goleadas canarinhas frente a los nuestros.
La inclusión de Gago como doble volante central junto a Mascherano fue otra pegada decisiva para ganar la batalla en el medio y permitir un trabajo sin tanta presión de la defensa.
Sólo faltó el acierto en el área para redondear una noche sólida, en la que se vio a un equipo trabajado que sabía qué hacer y cuándo hacerlo. Y ese es, quizás, el pecado que impidió dejar en crisis absoluta a los ya resistidos Dunga´s boys: no haber traducido en red el dominio en posesión del segundo tiempo.
Faltó el instinto asesino que no demostraron Cruz, Messi, Riquelme o Agüero en las oportunidades que tuvieron en inmediaciones de Julio César.
Dos sobre seis no es un porcentaje satisfactorio, pero los 90 minutos en Belo Horizonte abren camino a la esperanza porque el Coco fue sabio... y eso no es poco.
Manuel Álvarez Oliva
redaccion@agenciamp.com.ar
Agencia MP