Deportes 19-07-2008 - 596 Palabras

(Fútbol)

 

JULIO MOVIDITO

 

El fútbol argentino está pasando, estas semanas, por procesos complicados que pueden cambiar algunas actividades y usanzas que lo caracterizan.

 

El primero, quizás el más importante, es el fin de la cláusula del 20% tal como ha funcionado hasta ahora. Esta reglamentación provenía de un convenio colectivo de los años 70 que indicaba que los contratos entre jugadores y clubes se renovaban por dos años automáticamente al vencer, en caso de no haber acuerdo entre las partes, por un 20% de aumento en los montos recibidos.

 

El principal problema es que sólo en la Argentina (en Grecia se asemeja) funciona de esta manera y la FIFA no respalda tal normativa. Así, surgieron los rebeldes, como Oscar Ahumada, Martín Bravo y Hugo Barrientos, que se consideraron libres al no acordar un nuevo contrato al vencer el actual y comenzaron a negociar sus pases sin la injerencia de sus respectivos clubes.

 

Grito en el cielo, quejas por la pérdida del patrimonio de las instituciones y Don Julio que pone manos a la obra para disciplinar a la tropa. ¿Resultado? La cláusula del 20% continuará funcionando para los menores de 23 años y no para los mayores. Con esto se busca alguna protección contra los supuestos piratas extranjeros que quieren llevarse las mejores joyas y otorgar libertad a los ya maduros que no podrán ser retenidos contra su voluntad.

 

Habrá que ver qué sucede en caso de que un menor, amparado por los reglamentos de FIFA, planteé una situación de este tipo en el futuro.

 

Como nota al margen, el poder del boss Grondona en la madre del fútbol internacional parece apagarse bajo la sombra de Platini, Beckenbauer y cía.

 

Ya con ribetes policiales, la investigación por los pasaportes falsos llevada a cabo por el juez Oyarbide hace ingresar en un mundo de ficción por lo grosero de lo sucedido. En breves líneas, la cuestión es así: cientos de jugadores argentinos están siendo investigados por poseer pasaportes truchos de la comunidad europea.

 

Está probado que en, algunas comunas italianas, los empleados inventaban antepasados de los futuros ídolos. La corrupción salpica a jugadores, representantes, clubes, traductores, dirigentes y otros personajes nefastos que están inmiscuidos en un escándalo que tiene sus raíces bien en lo profundo. La, débil, defensa de los players es que fueron estafados en su buena fe, ya que no sabían lo que sucedía.

 

Queridos amigos: uno sabe perfectamente si tiene antepasados en Perugia y Fagnano Castello o si todo es una artimaña para ganar en euros y asegurar el futuro de la familia.

 

El episodio más triste es la situación de un Racing Club de Avellaneda cada vez más conflictuado y cerca del abismo. Salvarse del descenso en la promoción no operó como bálsamo para sus heridas; sólo fue una curita para un enfermo terminal.

 

Después de la salida de Blanquiceleste S.A., el interventor, Héctor García Cuerva, y el órgano fiduciario, representantes de la entidad albiceleste, conviven con el horror y el espanto de no tener un peso partido por la mitad para afrontar el pago de antiguas deudas con los jugadores ni el armado del plantel necesario para escapar nuevamente al fantasma del descenso.

 

Sin la posibilidad de comenzar la pretemporada, con pocos integrantes en su plantel, con pocos refuerzos, el futuro de la Academia es incierto y su gran hinchada teme, no sólo el descenso, sino el agravamiento de una situación económico/financiera que lo lleve a la desaparición.

 

En un julio heroico, movido en todos los ámbitos, el fútbol argentino no es una excepción. Algo está cambiando.

 

Manuel Álvarez Oliva

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Agencia MP