Deportes 26-07-2008
- 577 Palabras
(Lionel Messi)
LOS LÍOS CON LIO
Al culebrón Messi – Barcelona – FIFA – AFA – Juegos Olímpicos, sólo le falta que la desgracia diga presente para ponerle el toque de morbo indispensable para las grandes tragedias. Porque en caso de que el rosarino se lesione en la pretemporada del equipo culé, las suposiciones y desconfianzas no tendrán fin y resquebrajarán la incipiente relación entre el Pulga y el público argentino.
Aquello que parecía simple se complicó por la intransigencia del club catalán en ceder a Messi al seleccionado olímpico que dirige Batista. Posición comprensible, hasta obligada, para una institución a la que el espíritu olímpico poco le importa.
Es que el Barcelona puede quedar afuera de la próxima Champions League, catástrofe insuperable para el proyecto Guardiola naciente. Millones de euros se perderían, los exigentes aficionados blaugranas clamarían por la sangre de una directiva debilitada por dos años de fracasos deportivos. Entonces, tensan la cuerda todo lo posible, intentando torcer el brazo de Blatter.
La reglamentación es clara, los comunicados de la FIFA también: “la liberación de jugadores menores de 23 años siempre ha sido obligatoria para todos los clubes. Este mismo principio se aplica para Pekín 2008”, manifestó, tajante, la entidad madre.
El Barca explica que las Olimpíadas no son una competencia oficial, incluida en los calendarios oficiales. Argumenta, además, que la previa de la Liga de Campeones es parte del calendario aprobado previamente por las entidades europeas. La FIFA apunta a un compromiso tomado con el Comité Olímpico Internacional (COI) en el que se compromete a considerar al fútbol olímpico como un torneo oficial.
Para agregar pimienta al plato mexicano, las opiniones que comienzan a señalar al eslabón más débil de esta cadena: “Creo que a Messi le falta un poco más de carácter… Yo me hubiera quedado acá con la Selección, entrenándome y que me esperen en Barcelona… Messi tiene que decidir por él mismo. Es un momento para hacerse más hombre. Es una gran oportunidad para crecer”, dijo Maradona, haciendo público y popular un pensamiento que comenzó como un susurro en los medios nacionales.
Y ahí se completó el combo con el típico razonamiento chauvinista: “Si tanto quiere a la camiseta argentina, que haga el bolso, huya de la concentración y viaje con sus compañeros”, se le pide a un chico de 21 años al que la institución catalana abrió los brazos cuando era un nene con problemas de crecimiento.
Es insoslayable que el Barcelona pagó todos los tratamientos para cubrir el déficit de Messi y que, pequeño detalle, acaba de renovarle el contrato hasta junio de 2014 por la friolera de 8 millones de euros anuales con la posibilidad de 4.5 millones más en caso de cumplir objetivos.
¿Quién haría un desplante de tal magnitud en ese contexto? No se puede esperar que Lio resuelva un idem en el que instituciones pesadas no pueden encontrar puntos de acuerdo.
Quizás porque en este mundo mediático hay que ser y parecer, el rosarino debería decir en público que quiere ser parte de la expedición Beijing 08, pero sería sólo un gesto; a la cuestión principal deben resolverla la FIFA y la institución dueña del pase del jugador.
El sentido común indica que deberían primar las leyes de la entidad rectora, que obligan a ceder al jugador so pena de inhabilitarlo en caso contrario. En esta semana se define el desaguisado, a no ser que la desgracia diga presente para dar carroña a las fieras.
Manuel Álvarez Oliva
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Agencia MP