Deportes 30-08-2008
- 599 Palabras
(Selección)
TOMÁ NOTA COCO
Los Juegos Olímpicos de Beijing ya son historia. Y de la buena. Una maravilla tecnológica, deportiva, organizacional que hará difícil la faena de Londres 2012.
En tierras chinas, el fútbol argentino escribió otra página de gloria, necesaria, indispensable para continuar alimentando la ilusión que crece día a día en pos de una buena figuración en el mundial, padre de todas las batallas. Por más que duela, es bueno recordar que desde Italia 90 la albiceleste no visita una semifinal, cuatro competencias sin flores en cuanto a resultados agobian, exigen, mortifican.
El equipo del Checho ganó la medalla de oro sin discusiones, con un equipo que no brilló, pero fue superior a todos los rivales, con números contundentes: seis jugados, 6 ganados, 11 goles a favor, dos en contra, 3 a 0 con baile a Brasil en semifinales. Rendimiento de menor a mayor con altos rendimientos individuales como los de Di María, Messi, Mascherano, Gago y Pareja como puntos a destacar.
La presea dorada, sin embargo, estaría desaprovechada sino se adquirieran enseñanzas indispensables de cara al seleccionado mayor y su máximo objetivo que es Sudáfrica. Porque Basile puede, y debe, tomar conclusiones que sirvan para potenciar a un equipo que, en los papeles, no tiene nada que envidiarle a nadie. Al contrario, es visto como gran cuco por la mayoría de los expertos.
Un punto a destacar es la fisonomía encontrada en el medio campo, lugar en donde suelen ganarse o perderse los partidos, en especial aquellos decisivos. Allí, el módulo Mascherano/Gago ha demostrado que es de lo mejor a presentar por su complementación y capacidad de equilibrio a las espaldas de Riquelme. Con once Mascheranos se puede ir de camping a Kabul y volver con souvenirs, mientras Gago otorga salida con pelota al pie y también marca suficiente para liberar a quienes jueguen por derecha e izquierda.
La fulgurante aparición de Di María es otro descubrimiento que puede ser esencial cuando se ojea el 2010. Al fin un zurdo neto, que pueda hacer esa franja y, especialmente, cambiar el ritmo para brindar aire a Messi, sorprender con llegadas al vacío y definir con precisión como ante Holanda o la final contra Nigeria. El Coco tomó nota porque citó al ex Central para las citas eliminatorias ante Paraguay y Perú de la semana próxima. No hay que apurar sus tiempos, pero es una variante que hacía falta, más si se tiene en cuenta los planteos cerrados de los rivales de turno.
Después de los ríos de tinta acerca de su supuesta mala relación, Riquelme y Messi demostraron dentro de la cancha que aquellas exageraciones eran producto de la necesidad de llenar espacios en blanco. Fueron los puntales del desempeño ofensivo del equipo olímpico, cada uno con sus características; pausa y elaboración en Román, vértigo y desequilibrio individual en Lio; se complementaron para golpear quirúrgicamente en los momentos adecuados.
Un punto muy destacado fue la falta de dependencia del 10 de Boca: en largos tramos de los partidos la pelota no pasó por sus pies y el rendimiento del equipo no se resintió, sino que se potenció por variantes posicionales que desacomodaron a la defensa adversaria.
Sin dudas que Basile ha tomado nota de la expedición China y que el seleccionado mayor tomará para sí sus experiencias. Quedan dos años para terminar de modelar una estructura que haga desaparecer las lágrimas post Diego. Existe materia prima, hay experiencia, recuerdos de errores pasados. Falta el trabajo concienzudo que coloque cada pieza en su lugar para volver a ser, para disputar los siete partidos del próximo Mundial.
Manuel Álvarez Oliva
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Agencia MP