Deportes 06-09-2008 –
599 Palabras
(Del Potro)
UN PRESENTE LLAMADO DEL POTRO
En la conferencia de prensa post derrota ante Murray, se vieron sus 19 años descarnados. Lágrimas de nene por haber perdido, como aquella derrota en primera ronda en su primer future a los 14 años. Atrás quedaban 23 partidos invicto, y el enorme desgaste hizo que la emoción ganara la partida.
Imposible olvidar los últimos dos meses en los que Juan Martín del Potro enterró para siempre el mote de eterna promesa para transformarse en una tangible realidad que ilusiona de cara a un futuro preocupante por la falta de recambio. Sus cuatro títulos al hilo –dos en polvo, dos en cemento– mostraron un poco de luz en este tenebroso presente que se ha apoderado de todos, incluido el Rey David.
Stuttgart, Kitzbuhel, Los Angeles y Washington mostraron lo mejor del repertorio del tandilense y lo posicionaron como candidato a hacer ruido en el U.S. Open. Así lo hizo al llegar a cuartos de final y acceder al puesto 15 en el ranking, lugar impensado hace poco tiempo cuando las lesiones hicieron dudar de la tan mentada explosión.
Fue vital el desembarco de Franco Davín como coach de Juan Martín en febrero de este año. Con la experiencia a cuestas de haber estado con Gaudio, el pehuajense diseñó la estrategia necesaria para el Big Bang Del Potro.
Puesta a punto física para
cuidar un cuerpo aquejado por lesiones recurrentes y un calendario distinto al
resto para potenciar virtudes en superficies rápidas fueron dos elementos
necesarios para iniciar el empinado camino hacia el top ten. Pero, especialmente,
un cambio de mentalidad para saber que se puede y querer que se pueda.
Casi 50 puestos pulverizó en menos de dos meses para transformarse en el 2 albiceleste detrás de Nalbandián.
El combo fue perfecto y el niño nacido en 1988 en Tandil se transformó en el boom del circuito. Aprovechó a la perfección la presencia de las principales figuras en Beijing para anotar su nombre en lo más alto de la gira norteamericana en canchas rápidas con una aplastante victoria ante Roddick, especialista en tales courts.
Saque confiable, derecha asesina, volea aceptable, revés potente, conocimiento cada vez mayor del juego y sus variantes y una mentalidad que se afianza día a día son los ingredientes que hacen del tandilense un jugador temible, con mucho todavía para aprender pero preparado para pegar el gran salto hacia los diez mejores jugadores del Circuito.
El momento de Del Potro ilumina a medias un ambiente pesado en vistas a la semifinal de la Davis ante Rusia. En especial por el mal rendimiento de Nalbandián en la temporada, donde las lesiones continuaron su persecución, con un agregado insoslayable: ya no alcanza picos de rendimiento como otrora en los Grand Slam o citas importantes como podrían ser los Juegos Olímpicos. No se observa una mejoría ostensible en su estado físico. Preocupa sobremanera la falta de ritmo demostrada ante Monfils en el U.S. Open. Para colmo de males, Rusia llega con sus armas cargadas en un buen momento: Andreev, Davydenko, Tursunov, Safin se adaptan sin problemas al polvo de ladrillo y vienen con rendimientos ascendentes.
El gran momento de Juan Martín es un soplo de aire fresco para Mancini, quien sumó a Calleri y Cañas a los dos mejores argentinos para conformar un equipo que, si bien no se encuentra en la cresta de la ola, cuenta con armas suficientes para ilusionarse con la final por la ensaladera. Con un mosquetero impensado unos meses atrás: un Potro con fuerza suficiente para ser protagonista esencial en el tirado del carruaje.
Manuel Álvarez Oliva
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Agencia MP