Deportes 20-09-2008
- 568 Palabras
(Juegos Paralímpicos
– Legión argentina)
A TODA ORQUESTA
China se despidió del mundo con toda la pompa. Con poco para envidiar de las ceremonias de los Juegos Olímpicos, los idem Paralímpicos fueron espectáculos impresionantes, repletos de color, emoción y tecnología difícil de igualar para sucesores que estarán preocupados por la altura del listón dejado.
La ceremonia de clausura de los XIII Juegos Paralímpicos impactó de principio a fin, en especial por las millones de hojas de arce que tapizaron el Nido de Pájaro y los inacabables fuegos artificiales que dejaron, nuevamente, la boca abierta.
El deporte internacional dice adiós a una tierra que le prodigó cuánto homenaje se quiera pensar.
Sesenta años se cumplieron desde aquellos Juegos en Inglaterra para atletas en sillas de rueda. Cuarenta y ocho desde que en Roma nacieron los Juegos Paralímpicos, cuando compitieron en 8 disciplinas cerca de 400 deportistas de 23 países.
Mucha agua corrió para llegar a las más de cuatro mil personas que dejaron su piel en las mismas actividades, en general, que llevan a cabo aquellos sin discapacidades. Impresiona observar cómo se desenvuelven en deportes como el básquet con sillas de rueda, la natación, el atletismo, sólo para mencionar algunos. Conmueven las imágenes, pocas por cierto, que muestran el esfuerzo, las ganas, la emoción con la que se festeja el sólo hecho de llegar a la meta, sin que importe el resultado final.
Se destacan los monstruos de siempre, aquellos que vuelven a sus casas poblados de oros en sus cuellos. Como Chantal Petitclerc, corredora canadiense en silla de rueda, que se llevó cinco medallas de oro por sus victorias en 100, 200, 400, 800 y 1500 metros. U Oscar Pistorius, velocista sudafricano que se llevó tres después de la frustración de quedar fuera de los Juegos Olímpicos por centésimas.
Brillaron, también, Natalie Du Toit (5 preseas) y el australiano Matthew Cowdrey (5 doradas, 3 de plata), máximos exponentes de la natación.
China aplastó a todos en el medallero general, aún con mayor diferencia que la obtenida hace pocas semanas ante Estados Unidos. Más del doble de diferencia (211 contra 102) frente a Gran Bretaña, que se posiciona como gran candidata para los Juegos como local dentro de cuatro años.
El trabajo de años explotó en las competencias en las que el local mostró sus garras. China llegó para quedarse y será difícil sacar su trono.
Por casa, el rendimiento fue excepcional, teniendo en cuenta el apoyo y la infraestructura que reciben nuestros atletas. Una medalla de plata, cinco de bronce y 19 diplomas (se entregan a quienes llegan entre el cuarto y el octavo puesto) son un milagro por las infinitas diferencias que existen. El puesto 58 en el medallero puede no reflejar la obra titánica de chicos que son un ejemplo a imitar por su esfuerzo para entrenar con escaso apoyo e interés de la sociedad que, supuestamente, los cobija.
Es difícil pensar en ayuda para deportistas discapacitados cuando las calles de las diferentes ciudades son una jungla imposible de atravesar para quienes no cuentan con las mismas capacidades que la mayoría. Sin embargo, llenaron de orgullo a los pocos que se mantuvieron enterados de sus proezas, por más que el resultado final no haya sido el mejor.
Porque el sólo hecho de competir, de llegar, de transpirar la camiseta, es su gran victoria, más importante que cualquiera que llegue a las tapas de los diarios.
Manuel Álvarez Oliva
redaccion@agenciamp.com.ar
Agencia MP