Deportes 13-12-2008
- 562 Palabras
(Fútbol –
Incentivos)
LA VERGÜENZA NUESTRA DE CADA FINAL
“Siempre tengo mi celular abierto”, dijo, suelto de cuerpo, Nicolás Bertolo, jugador de Banfield en la previa del partido de su equipo ante Tigre. Hacía referencia a que estaba dispuesto a recibir llamados desde Boca, el club dueño de su pase, que ofrecieran dinero para sacarle algún punto al equipo de Victoria y favorecer la obtención del título por parte de los xeneizes.
El problema es que esa práctica se llama incentivación y está prohibida por el reglamento. Es ilegal, inmoral, nada que ver tiene con el deporte. Implica perjudicar a un tercero y, si se hila más fino, brinda más posibilidades a los poderosos que cuentan con mayores recursos que los otros.
Sin embargo, los protagonistas se llenan la boca diciendo que si “es para ir para adelante, está todo bien. Para atrás, jamás”. Es decir que legitiman una situación dirigida directamente a ir en desmedro de otro equipo, ya que se busca una mayor fuerza del rival de turno. Es patético, además, suponer que porque existe dinero de por medio, un profesional pondrá más ahínco en correr, trabar, transpirar, jugar.
¿O será que se busca
equilibrar la balanza para evitar el soborno del rival directo para que aquel
que no juega por nada no ponga todas sus energías en el césped? ¿O alguien cree
que nunca se arreglaron partidos en el fútbol profesional? De hecho,
investigaciones recientes hablan de encuentros amañados en casi todas las ligas
más importantes del mundo, incluidos los Mundiales de Fútbol. O jugadores
comprados para que se hicieran echar en un match decisivo. El run run es cada
vez más fuerte con casos comprobados como el de la Juventus en Italia o el
Tenerife en la segunda división de España.
La cuestión llegó a tocar lo ridículo con la propuesta de la barra brava de Argentinos Juniors para que sus jugadores vayan para atrás ante San Lorenzo. Parece que allegados al cuervo no tuvieron mejor idea que ponerse en contacto con hinchas del Bicho para que éstos hicieran de puente con sus propios jugadores.
Increíble pero real, el
mundo al revés, la pelota manchada desde las bases. Los dirigidos por Gorosito
declinaron violentamente la propuesta… pero están dispuestos a aceptar los
verdes que lleguen desde Boca para quitarle puntos al Santo. Todo se negocia,
las leyes del mercado funcionan a full; ¿el amor al juego? Bien, por allí
llorando.
En resumen, se pone plata para ir para adelante; también para ir para atrás. Es una práctica admitida, en general off the record, por todos. ¿Qué más hace falta para llevar a cabo una investigación en serio? ¿Tan difícil sería probar estos manejos non sanctos? ¿O será que conviene mantener el statu quo para no mover demasiado el avispero y mostrar la inmundicia que está bajo la alfombra?
A pesar de todo, el final del Torneo Apertura 2008 apasiona por la incertidumbre de quién se alzará con el título. Tres candidatos para una corona, la atención de todos en un punto máximo, los hinchas nerviosos, la expectativa en el cielo, el consumo de los medios, por las nubes.
¿Hasta cuándo se podrá mantener la venda en los ojos? La respuesta entristece porque transporta al “todo pasa” de Julio Humberto. El show va a continuar porque los espectadores necesitan pan y circo; como antes, como siempre.
Manuel Álvarez Oliva
redaccion@agenciamp.com.ar
Agencia MP