Deportes 10-01-2009 - 599 Palabras

(Natación - Meolans)

 

TIBURÓN FUERA DEL AGUA

 

Cómo habrá sido de bueno que el ambiente deportivo le colocó la malla de candidato al oro en Atenas 2004. En un mundo de monstruos con millones de recursos más que él, José Martín Meolans fue con la presión de alzarse con una medalla en un Juego Olímpico. La lógica, sin embargo, se impuso y el cordobés no pudo en tierras griegas por lo que fue señalado como uno de los fracasos de esa competencia.

 

Los elogios se deshicieron y llegaron las típicas, exitistas críticas criollas para despedazar al mejor nadador argentino de la historia, con permiso del enorme Luis Alberto Nicolao.

 

Después de toda una vida en la pileta, con títulos mundiales, 53 oros en torneos argentinos, cuatro Juegos Olímpicos en el lomo, José Meolans dijo adiós a la natación profesional a los 30 años. Como no podía ser de otra manera, se despidió con récord en especialidad libre en 50 metros y obtuvo su última medalla dorada en la posta 4x100. El natatorio Jeanne Campbell del Cenard fue testigo del último gran acto de una persona que dejó las escamas en el agua en más de 14 años de carrera profesional.

 

Deja la actividad con la friolera de los récords vigentes en 50, 100 y 200 metros libre y 100 mariposa en pileta de 50 y 25 metros, y 200 mariposa y 100 combinados en 25.

 

En los 80 y principio de los 90 se comentaba en Córdoba acerca de un futuro fenómeno que podía encontrarse a partir de las 5 de la mañana, todos los días, en la pileta del Colegio Gabriel Taborin. Sin descanso, sin vivir las típicas experiencias de los adolescentes, con una agenda de locos para cumplir con su deporte y los estudios, Pepe fue preparando un recorrido extraordinario en una disciplina con poco apoyo y difusión en la Argentina.

 

Cuando ya su nombre sonaba con fuerza en aguas albicelestes, llegó el bombazo a sus 17 años: primer nadador en bajar los 50 segundos en 100 metros libres. La promesa se transformaba en ilusionante realidad. Años de esfuerzo se veían recompensados con el primer titular de muchos por venir.

 

Los años dorados llegaron a partir de 1998, cuando obtuvo el oro en 50 libres en el Mundial de Rio de Janeiro, hasta 2002, año en que refrendó el mismo galardón en una carrera antológica en Moscú.

 

La gran pena fue no coronar sus momentos más brillantes en los Juegos Olímpicos, en especial en 2000 y 2004. La presión fue, quizás, demasiada para un tipo sencillo que ama los asados, los amigos y el fútbol de su Docta natal. La necesidad de los medios de vender posibles ganadores de medallas jugó en contra de José, cuya mayor decepción se produjo en Atenas cuando llegaba en uno de sus mejores momentos, por entrenamiento y marcas previas.

 

Ahora llegó el momento de colaborar con la natación desde otro lugar, tal vez el dirigencial. Desde el Gobierno de la Provincia de Córdoba le han ofrecido estar a cargo de un programa olímpico que apunte a Londres 2012. Puede ser un lugar importante para otorgar un impulso a chicos que deseen imitar su brillante carrera. También estará al frente de una iniciativa privada para llevar a cabo clínicas de natación en todo el país para trasladar su experiencia en competencia, entrenamientos, descansos, etc. en comunidades y ciudades de la Argentina.

 

A los treinta años, el tiburón salió de la pileta, dijo basta. Sale del agua un chico sencillo, sin divismos, que se rompió todo para superarse a sí mismo.

 

Manuel Álvarez Oliva

redaccion@agenciamp.com.ar

Agencia MP