Deportes 31-01-2009 –
590 Palabras
(Barcelona)
EL RETORNO DEL DREAM TEAM
La exitista, como pocas, prensa catalana se encuentra en una nube, exultante, sin más adjetivos para describir a su equipo insignia, al orgullo de la región. Maravillosos, inigualables, brillantes, son algunos de los términos dispensados hacia los jugadores del Barcelona, el mejor equipo del mundo por estos días. Ni hablar de aquello que se dice/escribe acerca de Messi, el nuevo Dios del universo culé.
Todos hablan de la triple corona (Liga, Copa del Rey, Copa de Campeones) como objetivo realizable para esta temporada después de dos ejercicios con frustraciones dolorosas. Las dudas del comienzo con técnico nuevo han mutado por un optimismo a prueba de balas, quizás peligroso por lo impensado de la dinámica del fútbol. Lo cierto es que los elogios no son tan desmedidos ya que hace mucho tiempo que no se observa un conjunto tan brillante en una de las ligas más competitivas.
Josep Guardiola tomó una brasa caliente después de la dimisión de Frank Reijkaard como técnico del equipo. Después del espectacular 2006, con Copa de Campeones de Europa incluida, el holandés dejó que sus estrellas (“vacas sagradas” en el léxico catalán) se relajaran y dedicaran más tiempo, Ronaldinho a la cabeza, a diversiones non sanctas en vez de a duros entrenamientos. Dos temporadas sin títulos enfurecieron al Can Barca, lo que provocó el alejamiento de Reijkaard y el desembarco de un hijo dilecto de la casa.
La asunción de Guardiola fue un soplo de aire fresco, un volver a las semillas plantadas por un prócer del Barcelona como Johan Cruyff, artífice como jugador y entrenador de la filosofía blaugrana que seduce por su buen juego y respeto por el espectáculo. En los 60, el Barca deambulaba por la Liga española sin una personalidad definida y con pocos títulos en su haber. Llegó el holandés más famoso para otorgar un sello distintivo por su calidad y jerarquía en el campo de juego.
El sabio Johan otorgó la gran puntada final cuando asumió en los 90 como director técnico del equipo. Formó el legendario Dream Team que reinó en el fútbol español, al punto que ha ganado ocho ligas desde ese entonces, cuando entre los 60 y los 90 (tres décadas) sólo había obtenido dos.
Más allá de los resultados, Cruyff fundó las bases del estilo Barca: pelota contra el piso, presión en campo adversario, combinaciones veloces y precisas, juego atildado, control de balón. Es decir, fútbol efectivo con belleza, preocupación por el espectáculo, amor al espectador, búsqueda del arte en un deporte colectivo y masivo.
Guardiola puso mano dura en el vestuario con el concepto innegociable de entrenamiento duro para todos sin importar apellidos y galardones. Se sacó de encima a Deco y Ronaldinho, cultores de la dolce vita; arregló los tantos con Eto´o y mimó como nadie a Messi, buque insignia de su proyecto. Conformó, así, un equipazo que gana, gusta y golea con un sentido estético del juego que seduce por la calidad de sus exponentes. Deslumbra con la elegancia de Xavi, la explosión de Eto´o, la magia de Messi, la fineza deHenry, el imprevisto de Iniesta, la firmeza de Puyol.
El Barcelona versión 08/09 reconcilia con un fútbol que se excede en músculo y pizarrón. Es una brisa que demuestra que se puede conjugar resultados con juego lindo, tal como lo hizo la España campeona de la Eurocopa del año pasado.
En medio del desierto están apareciendo oasis que mantienen con vida la belleza. Todavía hay espacio para creer en la salvación.
Manuel Álvarez Oliva
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Agencia MP