Deportes 21-02-2009 - 597 Palabras

(Tenis)

 

LA DIFÍCIL TAREA DE VOLVER A SER

 

La vuelta de Gaudio al circuito de la ATP despertó la expectativa del mismo público que lo abucheó dos años atrás por su paupérrima actuación en primera rueda en el Buenos Aires Lawn Tennis Club. Después de un año sin competencia, el Gato busca, ya con 30, volver a, por lo menos, insertarse en el mundo profesional.

 

Tarea difícil que ha costado y cuesta montañas de esfuerzo a los tenistas que desaparecen del ranking por lesiones, suspensiones o porque su cabeza dice basta ante tantas presiones. Varios argentinos han pasado y pasan con diferente éxito por este camino para volver al cielo, pero que puede desembocar en el infierno.

 

“Extraño lo que antes no soportaba”, dijo Gaudio en referencia al mundo de los viajes continuos, los entrenamientos extenuantes, la vida de hotel, la competencia feroz, la presión de sponsors, periodismo e hinchada. El de Temperley está comenzando una senda que ya han recorrido Cañas, Coria, Puerta y otros que fueron protagonistas del Circuito y, por variadas razones, desaparecieron del mismo.

 

Guillermo Cañas fue suspendido en mayo de 2005 por un supuesto doping en el torneo de Acapulco. Era el 8 del mundo, con un gran nivel en ese momento. Después de quince meses volvió sin ranking a remarla en challengers por todo el mundo para ascender en el escalafón y poder competir en los mejores torneos. El Gladiador lo logró, llegó nuevamente al top-ten, se dio el gusto de vencer a Federer y de retornar a la Copa Davis. Mente de acero para lograr lo que otros habían catalogado de imposible.

 

Otro Guillermo, Coria, tuvo que luchar contra su mente en una lucha que parece haber perdido. Después de la caída en la final ante Gaudio en Roland Garros 2004, el Mago inició su descenso al averno. Sin lesiones ni suspensiones de magnitud, perdió el magnífico nivel que lo había llevado a ser el 3 del mundo. Intentó un retorno a challengers el año pasado, pero no pudo. Su futuro es una incógnita, aunque, con sólo 27 años, la mayor promesa del tenis argentino parece haber dicho adiós. Demasiada presión sobre un chico que no aguantó un mundo voraz que le quitó la frescura que hacía de su tenis imprevisible y genial.

 

Mariano Puerta fue suspendido por seis meses en 2004 y volvió como número 300 del escalafón. Logró recuperarse para tocar las puertas del paraíso en 2005, en París al llegar a la final de Roland Garros. Fue partícipe principal del inicio de la leyenda Nadal y se metió entre los 10 mejores del mundo después de su gesta francesa. Su mundo se desmoronó cuando fue acusado de doping en esa misma final. Diecinueve meses de suspensión fueron demasiado para el cordobés quien deambula por el circuito de los challengers con alguna victoria esporádica pero sin poder meterse en el universo verdaderamente profesional, aquel que brinda todas las comodidades a los tenistas.

 

“Quiero pasarla bien, divertirme, después veremos qué pasa”, decía Gaudio antes de comenzar el ATP de Buenos Aires. Perdió contra Daniel Gimeno Traver, un discreto español que le ganó aprovechando los errores y lagunas acostumbrados del Gato, sin dudas uno de los mayores talentos que ha producido el tenis vernáculo.

 

Será tarea ímproba meterse nuevamente en el mundo que antes odiaba y ahora extraña. Su actual nivel no llama a un optimismo desmesurado, aunque es positivo que intente la hazaña. Nada tiene que perder, quizás sorprenda a todos y su magia vuelva a producir los aplausos que añora como el aire.

 

Manuel Álvarez Oliva

redaccion@agenciamp.com.ar

Agencia MP