Deportes 28-02-2009
- 598 Palabras
(Copa Europea)
A QUEMARSE LAS PESTAÑAS
Octavos de final de la Copa Europea de Campeones, los mejores equipos del continente, los jugadores más destacados del globo, enfrentamientos apasionantes, momento privilegiado para observar qué sucede y qué puede pasar en instancias decisivas de grandes competencias como el Mundial que se viene.
En ese contexto, se repite un patrón común que viene de los últimos mundiales y torneos importantes cuando se enfrentan los gigantes: partidos muy cerrados, con mucha marca y presión, resultados apretados que inclinan la balanza para quien menos se equivoca.
Inter-Manchester, Real Madrid-Liverpool, Lyon- Barcelona, Chelsea-Juventus, Arsenal-Roma fueron el prototipo de la victoria de los atletas sobre el talento, de la táctica encima de la inspiración. Despliegue impresionante en cada centímetro de campo, marca asfixiante al poseedor de la pelota, son las marcas registradas de este fútbol moderno que embellece con las sutilezas de algunos orfebres como Cristiano Ronaldo, Messi, Del Piero o Lampard.
Los otros cruces (Atlético Madrid-Porto, Sporting Lisboa-Bayern Munich, Villarreal-Panathinaikos) mostraron más goles y situaciones de gol por disparidad entre los contendientes o esquemas más abiertos, con menos apego a la marca.
En el mítico Santiago Bernabeu, el Liverpool brindó una clase de solidez defensiva con el agregado de un contragolpe letal que puso en jaque a un Real Madrid que venía con el ánimo en las nubes por su racha victoriosa en su liga autóctona.
Rafa Benítez, técnico de los Reds, es un obsesivo de la táctica, la automatización de movimientos y planificación de partidos. En la noche madrileña, su equipo hizo los deberes a la perfección mostrando una sincronización defensiva pocas veces vista y un despliegue ofensivo veloz al recuperar la pelota.
Como un abanico en movimiento constante que se cierra para recuperar cerca del área y se abre para atacar en territorio enemigo. Poca sutileza y belleza, pero altamente copiable a la hora de evitar contratiempos en el arco propio. “La táctica mató al espectáculo”, fue el título del diario As. “El espectáculo fue la táctica” podría ser la respuesta de un estudioso que ha devuelto la grandeza a los chicos de Anfield.
Por su parte, Inter de Milán y Manchester jugaron al ajedrez en el San Ciro. En este caso, con total desapego por el espectáculo y sus espectadores. Absolutamente normal en un extremista de la estrategia como Mourinho; extraño en Sr Alex Fergusson, supuesto defensor del show, aunque ya ha mostrado un pragmatismo a ultranza en el último título continental obtenido por el Manchester el año pasado.
Pareciera que los lujos/fantasías/jogo bonito se guardan en las respectivas ligas locales para que predominen otros aspectos como la marca, los relevos, la fricción. Poco vuelo, pies en la tierra, resultadismo a ultranza.
Fiel reflejo fue el partido en Francia del Barcelona, mohicano del fútbol ofensivo. El Lyon cerró los caminos y alambró el territorio de Messi con dos o tres jugadores que limitaron los movimientos del argentino por la zona donde el rosarino estuviera. Excelente situación para analizar exhaustivamente, para brindar herramientas a Lio, para aprender a zafar de esas marcas pegajosas. Lindo desafío para Diego y compañía en vistas a lo que viene.
En Alemania 2006, la manera de plantear los juegos en los cruces de cuartos de final (Francia-Brasil, Alemania-Argentina, Portugal-Inglaterra) fue similar a estos encuentros de octavos de la Champions. Son muestras que no pueden pasar por alto, deben ser analizadas para sacar conclusiones que sirvan para Sudáfrica. El Doctor Bilardo y sus adlateres tienen trabajo de sobra. Puede hacer la diferencia entre volver a casa temprano o con toda la gloria a cuestas.
Manuel Álvarez Oliva
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Agencia MP