Deportes 07-03-2009 - 598 Palabras

(Doping)

 

EL DEMONIO LLAMADO DROGA

 

El mundo del deporte está constantemente acechado por la droga, utilizada de manera social, como la marihuana, cocaína y otras; o para sacar ventajas deportivas, tal el caso de los anabólicos en tiempos pretéritos o complejos compuestos sintéticos en la actualidad. Casos bien diferentes que siempre provocan estallidos en los medios y/o cazas de brujas para propugnar el siempre bien visto “juego limpio”. Casos bien diferentes, con intenciones tan distintas que no pueden compartir la misma bolsa.

 

La foto de Michael Phelps fumando marihuana dio la vuelta al mundo provocando un sismo en la opinión pública. El mayor ganador de medallas de oro en Juegos Olímpicos fue crucificado por tamaño pecado por no ser un “ejemplo deportivo”. Perdió patrocinantes y fue suspendido por tres meses para competir. Pocos dijeron que hizo algo que más de la mitad de veinteañeros estadounidenses realiza con asiduidad.

 

Pidió disculpas, más por conveniencia que por convencimiento, y en breve estará nuevamente como delfín en el agua… y también fumando de vez en cuando, sólo que se cuidará de cámaras indiscretas.

 

“Pareciera que somos delincuentes”, disparó Rafa Nadal al enterarse de las nuevas disposiciones antidopaje que se implementarán en el circuito profesional del tenis. En consonancia con la Comisión Olímpica contra el doping, los capos del deporte blanco obligan a los jugadores a decir con exactitud donde estarán en cada día de los siguientes tres meses para poder realizar pruebas sorpresas. En caso de no estar presentes en tres “cazas”, suspensiones inmediatas y a llorar a la iglesia más cercana.

 

De inmediato se sumaron voces en consonancia con las del número 1 del mundo diciendo que las nuevas medidas eran anticonstitucionales y una invasión intolerable de la privacidad de las personas. El agregado es que estas disposiciones serán aplicadas en todos los deportes que son olímpicos, es decir que llegarán al fútbol, básquet, voley y demás.

 

El sentido común indica que los tenistas y otros que también enfurecieron, tienen razón, pero las neuronas despiertan y preguntan: ¿Por qué se habrá llegado a esta decisión, rayana a la locura?, ¿no será que es posible engañar a los actuales controles por quien tiene medios y tecnología?

 

Sabido es que existen testimonios que indican que en el pasado se eludían los controles antidopaje de las formas más insólitas: orina de otro para ocultar las sustancias ingeridas, inyecciones de otras drogas para “tapar” las verdaderamente prohibidas y miles de otras artimañas para parecer limpio.

 

La estocada que otorgó un poco más de luz a la determinación de los inquisidores llegó de parte de un tal Roger Federer que acordó con la medida con palabras terminantes: “Sé que es molesto, pero a mi me gustaría que fuéramos un deporte limpio y por eso estoy de acuerdo". A buen entendedor… El bueno de Rogelio no ensució a nadie pero sus dichos indican que algunos testimonios, o hasta rumores, acerca de la posibilidad de drogas para aumentar el rendimiento de ciertos atletas pueden tener atisbos de verdad.

 

El deporte más castigado por los casos de doping positivo es el ciclismo. Se cuentan por cientos los atletas castigados por intentar sacar ventajas con drogas prohibidas y son legendarias las anécdotas de corridas nocturnas para escapar de controles sorpresas. En la práctica, la reglamentación casi obliga a los ciclistas profesionales a ir al baño acompañados. Fue la única manera de comenzar a limpiar un ambiente saturado y tramposo por donde se lo mire.

 

El tenis, junto a muchas otras disciplinas, empieza a tomar el mismo camino. Parece exagerado, pero cuando el río suena…

 

Manuel Álvarez Oliva

redaccion@agenciamp.com.ar

Agencia MP