(Tenis – Del Potro)
Es el tenista argentino que más joven llegó a estar dentro de los cinco mejores del ranking mundial. Su proyección parece no tener techo y es el indicado para convertir en cinco al grupo de los denominados “cuatro fantásticos”. Pudo vencer a Terminator, Rafael Nadal, por primera vez en su carrera. Se llama Juan Martín, se apellida Del Potro y el universo albiceleste ya lo presiona para que se convierta en número 1. ¿Podrá?
En 2004 aparecía en el ranking bastante más allá del puesto 1.200 del escalafón de la ATP. Los conocedores hablaban de un chico de Tandil que la rompía toda, que era el futuro del deporte blanco en la Argentina.
Comenzó un ascenso sin pausas, hasta llegar al puesto 50 a comienzo de 2008, año del despegue y la explosión, en especial en su segunda mitad.
Cuatro torneos al hilo lo
posicionaron en el puesto número 9, llegó al Máster de Shangai con los
consagrados y desplazó al rey David como as de espadas del país. Demasiado
rápido para asimilar el huracán desatado por sus resultados.
Ahora llegó al top five y desató la locura, en especial de algunos medios, de preguntarse cuándo llegará a lo más alto.
Un detalle no menor es que delante tiene a tres gigantes contemporáneos y un monstruo sagrado que dará lucha antes de los cuarteles de invierno.
Nadal (22 años), Federer (27), Djokovic (21) y Murray (21) son los nenes que preceden a Del Potro en el ranking. Excepto Rogelio, los demás están llamados a ser sus compañeros de viaje en toda la aventura, enemigos íntimos, escollos difíciles de saltar por talento, hambre de gloria, capacidad física y preparación al más alto nivel.
Por eso quizás la primera misión de Juan Martín sea poder mantenerse entre los diez primeros durante un buen tiempo; es decir, llegar y no escapar como suele suceder con los ascensos meteóricos.
Luego será tiempo de intentar el zarpazo. Despacito por las piedras, como aconsejan las madres cuando se intenta cruzar un río.
El camino emprendido por el actual 5 del mundo ha llegado a un punto que impone una indispensable pausa a las presiones. Sólo disfrutando aquello adquirido, Del Potro podrá continuar en el sitial de privilegio, lugar casi imposible de soñar para el resto de los mortales.
Es tiempo de perfeccionar algunas aristas del juego y ajustar al detalle la preparación física, táctica, psicológica. Lograr un mayor porcentaje de primeros servicios, buscar variantes al mazazo de drive y calibrar la volea aparecen como cuestiones importantes a mejorar. Siempre con el entorno protector que permite que un chico de 20 años resista el tsunami que provoca transformarse en rico, famoso y, por añadidura, lindo.
La Copa Davis es una excelente oportunidad para que este fanático de Boca cumpla uno de sus sueños dorados. Porque en este 2009, la posibilidad de obtener un Gran Slam parece utópico porque quienes lo preceden parecen, todavía, un escalón arriba. Entonces la obsesión colectiva de la Ensaladera lo encuentra como arma fundamental acompañada por Nalbandián. La posibilidad es cierta ya que con ambos ases en sintonía el equipo argentino es capaz de ganar en cualquier superficie, ante el rival que sea.
Obtener la Davis a tan corta edad hará que Juan Martín del Potro ingrese en el altar de los consagrados en el cariño popular. Puede ser una plataforma importante para intentar el asalto al número 1. Por ahora, calma muchachos, no lo transformen en un cordero a sacrificar si llega la derrota.
Manuel Álvarez Oliva
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Agencia MP