Deportes 06-06-2009 – 572 Palabras

(Huracán)

 

EL ÁNGEL DEL GLOBO

 

La vida de Ángel Cappa discurría tranquila por la apacible España, ganando prestigio con sus imperdibles artículos en el diario Marca. “Estás loco”, le dijeron cuando aceptó dirigir Huracán allá por noviembre de 2008. “Huracán es un refugio del buen fútbol, acepté porque me gusta dirigir en Argentina, el país donde, conceptualmente, mejor se juega a la pelota”, manifestó al hacerse cargo del Globo. Ciento por ciento Cappa, para goce de sus detractores.

 

Las críticas llovieron con las primeras derrotas, apenas desembarcado en el feroz fútbol argentino. “Basta de versos, en el fútbol actual hay que trabajar”, llegó a decir, al aire en vivo, un periodista después de dos goles en contra en pelotas paradas. La alusión se debió a un supuesto “viva la pepa” cultivado por Cappa y los cultores de ese tipo de fútbol, heredero de Menotti.

 

Los defensores del resultado por sobre todas las cosas y el ganar a toda costa se frotaban las manos pensando en cuánto iban a disfrutar desgarrando la carne fresca de un “lírico” declarado. Más aún con la certificación de que en la pretemporada quemera ¡se trabajaba sin pesas! y todos los ejercicios se hacían con pelota. “Se mueren a la cuarta fecha, a la quinta se va el entrenador”, vociferaban, exultantes por poder demostrar, una vez más según ellos, un estilo perimido, imposible de llevar a cabo en esta modernidad.

 

Para colmo de males, este hombre de 62 años lo hizo con ironía: juntó al plantel, colocó los chalecos con peso en el medio e hizo que sus jugadores les brindaran aplausos de despedida. Su explicación, una perla imperdible: “Se entrenan con eso, decían los preparadores, y cuando se los sacan, salen como aviones. Ah bueno, les dije, tapales un ojo en la práctica, así en los partidos, con los dos abiertos, van a tener más panorama”.

 

Pero sucedió lo inesperado, Huracán sacudió su mediocridad para volver a ganar, gustar y golear como en la década del 70, con un fútbol de alto vuelo, con un sentido estético que está enamorando no sólo a sus hinchas, sino a los imparciales que gustan del buen juego.

 

Sin misterios ni chicanas, pelota por el piso, movimiento constante, libertad de movimientos de media cancha para adelante. Con desajustes defensivos, obvio, propios de una búsqueda, a veces ingenua, del arco de enfrente. Así, Huracán es uno de los tres candidatos al título, después de años de deambular entre la Primera A y la B, sufriendo, con un estadio enorme en cada encuentro de local.

 

Cappa encontró un ambiente ideal para desarrollar su vocación docente con jugadores jóvenes que quieren aprender. Potenció con su forma de juego a exponentes de orfebrería como Pastore y De Federico, dio confianza a algunos que venían de capa caída como Arano, Araujo o Bollati (volante central para seguir de cerca) para armar un equipo que dan ganas de ver.

 

Como es de suponer, si Huracán no sale campeón arreciarán los comentarios ácidos acerca de que nada sirvió, ya que el galardón durmió con otros. Poco importará al ex entrenador de Racing, ayudante de campo de Menotti y Valdano, profesor de filosofía y psicopedagogía que tiene muy en claro su función: “El técnico debe enseñar el juego, corregir a los futbolistas, ayudarlos a crecer, no sólo a ganar partidos”. Felicidades Quemeros, han encontrado un Ángel que los reconcilia con su rica historia.

 

Manuel Álvarez Oliva

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Agencia MP