Deportes 13-06-2009 - 599 Palabras

(Eliminatoria)

 

EL MIEDO EN EL CUERPO

 

Cuando jugó mal, ganó; lo hizo bien y perdió. El seleccionado argentino no encontró las llaves ante Colombia, pero alcanzó un gol con pelota parada para sumar tres puntos vitales. En Quito hizo un partido inteligente, con buenas actuaciones individuales, pero no pudo traducir en la red. Un tremendo zapatazo abrió la victoria ecuatoriana para dejar sin respuestas al eficaz planteo anti altura.

 

A cuatro fechas del fin de las eliminatorias, el pronóstico es reservado con probabilidad de tormentas que aterrorizan al pueblo futbolero. Desde que se implementaron las eliminatorias todos contra todos para el Mundial 98, nunca el equipo nacional llegó a estas instancias con tan pocos puntos y en el cuarto lugar, a sólo dos puntos de quienes lo persiguen y pueden dejarlo fuera de la cita máxima. “Vamos a estar con el culo en la mano”, descerrajó Carlos Tévez en referencia a lo que se viene. A cargar con la cruz y seguir.

 

Atrás quedaron los debates que hablaban de los planes para Sudáfrica 2010, la forma de jugar el Mundial, cómo hacer para que Messi explote en las tierras de Mandela. Ahora se debe estudiar, analizar, decidir para clasificar y que la peor pesadilla sea sólo eso. Un fixture complicado (Brasil y Paraguay en septiembre, Perú y Uruguay en octubre) mete más miedo en el cuerpo de cara a lo que se viene. “¿Podemos quedar afuera?”, preguntó un adolescente desesperado después del porrazo en el Atahualpa. Silencio stampa de sus interlocutores, miradas bajas, terror a bordo.

 

La doble jornada ante Colombia y Ecuador sirvió para sacar conclusiones para los cuatro partidos que restan, prohibido mirar más allá, se debe aprender del error que siempre dio por hecho una clasificación segura. Está claro que la sociedad de los bajitos: Messi, Tévez y Agüero no está lo suficientemente aceitada para funcionar en este tipo de encuentros. Se quitan espacios, no se complementan y terminan en el embudo propuesto por el rival de turno.

 

Diego deberá sacrificar a uno, o a dos si se decide jugar con un 9 de área, para no resentir el trabajo del medio campo, talón de Aquiles ostensible ante Colombia.

 

Messi y Tévez, por su parte, jugaron un muy buen primer tiempo en Quito, moviéndose por todo el frente de ataque y desequilibrando mano a mano. En el hoy furioso, el Kun debería ser el destinado al banco de suplentes.

 

Otra cuestión tangible es la necesidad de jugar con cuatro en la línea de fondo después de los desacoples producidos ante Falcao, Rentería y compañía. Tres en la retaguardia implica un trabajo a destajo para el que no existe el tiempo necesario.

 

En vistas a septiembre (Brasil en casa, Paraguay de visitante) el 4-4-2 parece lo más aconsejable, aunque deberá buscarse alguna variante para poder crear juego. Tal vez, la presencia de Verón junto a Mascherano como doble volante central sea una buena herramienta para recibir a un Brasil que se ha enojado un poquito y ya está como único puntero.

 

Un tema insoslayable es la falta de contundencia que aqueja a los chicos de Dios. Pocos goles de los delanteros y situaciones muy propicias sin convertir son un llamado de atención que impone la presencia de un goleador de raza. Es hora de jugársela por un animal de área (Milito, López, ojalá Crespo) que abra espacios y defina los inventos de Messi.

 

Allá por octubre de 2007, la pregunta era en qué fecha clasificaría Argentina al Mundial. Dos años más tarde, el si reemplaza al “en qué fecha”. A prepararse, a sufrir se ha dicho.

 

Manuel Álvarez Oliva

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Agencia MP