Deportes 20-06-2009 - 579 Palabras

(F1)

 

FÓRMULA UNO, EN EL PRECIPICIO

 

“La Fórmula 1 en su peor crisis en 60 años”, titulan diarios de todo el mundo acerca del terremoto que aqueja a la máxima categoría del automovilismo. El problema se suscitó por las condiciones que exigía la Federación Internacional de Automovilismo (FIA) para la temporada 2010. Las más conflictivas ponían un tope presupuestario de cerca de 66 millones de dólares (una décima parte de lo que gasta Ferrari, por ejemplo) por escudería y determinaban un acuerdo comercial para la disciplina en el que no se prevé un nuevo reparto de ingresos.

 

Las marcas más reconocidas, alineadas en la FOTA (Asociación de Equipos de Fórmula 1) pusieron el grito en el cielo porque sus exigencias no fueron incluidas en el reglamento para la próxima temporada. Las firmas más pesadas, BMW-Sauber, BrawnGP, Ferrari, McLaren, Red Bull, Renault, Toro Rosso y Toyota, amenazan con la escisión de cara a lo que se viene.

 

"Los equipos no pueden seguir comprometiendo los valores fundamentales del deporte y han declinado alterar las condiciones para participar en el campeonato de 2010", afirman en un comunicado en el que explican las razones de su disgusto.

 

Millones de euros están en juego en esta decisión ya que se caen contratos jugosos y surgen otros en vistas al armado de un calendario nuevo con destinos atrayentes como Asia y Oriente Medio.

 

Existe una percepción generalizada que indica que las marcas más poderosas buscaban excusas para cortar lazos con la organización madre y comenzar a sacar una tajada más jugosa de una torta siempre atractiva a pesar de la crisis económica mundial que puso en jaque a sus protagonistas. “Estos equipos no tienen otra alternativa que la de comenzar a preparar un nuevo campeonato que respetará los valores de sus participantes y socios”, añade el documento, que también promete una competencia más transparente, con mayor presencia de los aficionados y precios más accesibles para fanáticos.

 

Bernie Ecclestone, titular de los derechos comerciales de la F1 hasta ¡2097!, y Max Mosley, presidente de la FIA, han intimado a las escuderías a aceptar el reglamento de inmediato o serán reemplazadas en la próxima temporada. Juegan a todo o nada y su próximo movimiento será en los tribunales, ya que hay contratos firmados. No será fácil soltar las manos de los reyes del automovilismo, ningunos nenes de pecho con cientos de millones de dólares en sus cuentas después de manejos cuanto menos improlijos, de acuerdo a las notas periodísticas e investigaciones que aparecen, en especial, en la prensa europea.

 

En este berenjenal, un detalle no menor es la intención del gobierno argentino en sumar al país como fecha de la competencia oficial de la FIA, a cambio de 30 millones de verdes para Ecclestone.

 

Como se observan pocos problemas en la realidad cotidiana celeste y blanca, los cráneos que rigen quieren agregar un poco de pimienta al insípido menú diario. De no creer, aunque seguramente ingresarán algunos billetes en los bolsillos de siempre.

 

Como suele suceder, todos quieren más divisas en sus cuentas, en un gran negocio con aristas demasiado oscuras por demasiados de sus flancos.

 

El conflicto parece haber llegado a su punto más álgido, con posibilidades ciertas de un campeonato paralelo con las escuderías más glamorosas. ¿Qué dirán los íntimos amigos de correrías Bernie y Max?, ¿se dejarán vencer por otros chicos superpoderosos como Ferrari, Toyota o Mac Laren?

 

No se lo pierda, cuando los gigantes chocan, el mundo cruje.

 

Manuel Álvarez Oliva

redaccion@agenciamp.com.ar

Agencia MP