Deportes 01-08-2009 – 563 Palabras

(Efraín Wachs)

 

VIEJOS SON LOS TRAPOS

 

Es común hacer hincapié en los grandes hitos del deporte, en especial el profesional. Atrae, seduce, es una vidriera donde los chicos quieren estar para alcanzar fama, gloria, dinero. Es decir, una manera de vivir sin tener que trabajar como el resto de los mortales. Así, suele dejarse de lado la importancia de la actividad física como medio para obtener beneficios para la salud de las personas. También, la importancia de la competencia como elemento motivador para que el ser humano continúe superándose durante toda su vida.

 

Ni hablar del deporte para ancianos, nada difundido porque no vende, no convoca ni atrae grandes anunciantes o audiencias significativas. Si embargo, existen historias que conmueven, sirven para demostrar que almas especiales pueden transformarse en modelos a seguir, no por sus millones sino por sus maravillosas ganas de vivir a pesar de los años sobre el lomo.

 

Efraín Wachs tiene 91 años, casado por más de 60 años, 3 hijos, 8 nietos y pasados los ochenta descubrió una nueva pasión que reemplazara a su amado ajedrez. Comenzó con el atletismo para convertirse en multicampeón mundial de competencias para veteranos.

 

Doce medallas en el ámbito sudamericano (8 de oro, 2 de plata y 2 de bronce), nueve títulos argentinos en diferentes distancias en competencias para atletas entre 85 y 90 años hablan a las claras de que dio en el clavo con su nuevo fanatismo.

 

En estos días, este contador nacido en Rosario, pero hijo adoptivo de Tucumán, se encuentra haciendo historia en el Campeonato Mundial de Atletismo Máster en Finlandia donde ya obtuvo la medalla de oro en los (atienda) 8 km a campo traviesa y una de plata en salto en largo. Por si fuera poco, competirá en los 100; 200; 400; 800; 1.500; 5 mil y 10 mil metros; y también en salto triple.

 

Efraín representa a la Asociación Tucumana de Atletas Masters (ATAM) y ya hizo historia en 2003 en el Mundial de Puerto Rico cuando se consagró campeón Master tanto en los 10 mil metros en pista como en los ocho kilómetros de cross country.

 

En declaraciones realizadas a la Agencia Télam este buen muchacho dijo: “Yo sentía que estaba bien preparado a pesar de haber tenido que entrenarme en plazas públicas porque el resto de los lugares estaban cerrados a causa de la Gripe A”. Archívese en un lugar privilegiado del alma, espíritu de niño en cuerpo de anciano; ejemplo enorme de vitalidad y de la importancia de mantener cuerpo y espíritus en movimiento.

 

Como cereza del postre, agregó, en declaraciones a Cadena 3: “Entreno muchas menos horas de las que necesito porque trabajo. Soy contador independiente, trabajo con la parte impositiva”.

 

En la página web atletasmaster.com.ar, el hombre nacido en 1918 aconseja a quienes transcurren la “tercera, cuarta o quinta edad”: “Trabaja, piensa, camina o corre, es igual; porque hagas lo que hagas, hacer es actividad. Y actividad es vida y vida es actividad y siempre es lindo, muy lindo, vivir…¡un poquito más!”.

 

Este purrete, que mide 1.60 metros y pesa poco más de 60 kilos, quiere competir en el Mundial de Sacramento en 2011 con el sueño de formar una posta de cuatro competidores de más de 90 pirulos.

 

“Quiero correr hasta los 100 años”, disparó después de sus lauros en Finlandia. Ojalá, Efraín, ojalá. Y gracias, muchas gracias.

 

Manuel Álvarez Oliva

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Agencia MP