Deportes 15-08-2009 - 568 Palabras

(Fútbol – Negocio – Estatización)

 

RESIGNACIÓN

 

Imagínese la situación que quiera, verosímil o no; cualquier locura o fábula que llegue a su mente. Eso que usted piensa, en la Argentina puede suceder. Lo que sea, a la hora que sea. Por ejemplo, un impuesto a “andar a pata”, es decir pagar una suma cada tantos metros recorridos en su ciudad ya que estamos usando veredas que mantienen las diferentes administraciones. O una tasa por uso del sol, ya que se hace mucho para que sus rayos lleguen vivitos y coleando a nuestra piel sin hacer daño. O que el Estado Nacional desembolse 600 millones de pesos por año para que una de las instituciones con más indicios de corrupción de la historia albiceleste obtenga un poco de aire fresco para poder continuar con sus eternos mamarrachos.

 

Porque si los rumores son ciertos y el Gobierno compra los derechos de televisación de los torneos del fútbol argentino por esa cifra, sería otra patada al hígado, indigerible, obscena y canallesca.

 

Dicen que puede ser una buena inversión porque el negocio del fútbol puede devolver mucho más que ese monto, pero es sólo una posibilidad sin certezas; lo cierto es que se pondrían esos millones en el corto plazo sin retorno inmediato. ¿Saben todos estos hijos de… Dios lo que se puede hacer con 600 millones de pesos a partir de mañana? Aquí van dos ideas, a vuelo de pájaro:

-             Dar leche de buena calidad a cerca de 500 mil bebés desnutridos hasta los tres años de edad; ya que la desnutrición en esa etapa de la vida provoca retrasos físicos y mentales irreparables. Palo y a la bolsa, personas que, sólo por milagro, si no mueren, podrán obtener un trabajo para procurarse una vida digna.

-             Financiar microemprendimientos productivos para sacar de la desocupación a 60 mil familias. Capacitación y educación para realizar una promoción humana directa.

 

Y agréguesele miles de acciones más que podrían servir para brindar salud, educación y mejores condiciones de vida a cerca de las 12 millones de personas pobres que sobreviven en un país cínico en el que se baila en una pata porque se podrá ver el fútbol gratis.

 

Tampoco se debe pecar de ingenuos y creer que Torneos y Competencias y Televisión Satelital Codificada son corderos impolutos libres de pecado. Fueron los creadores de un monopolio infranqueable en el que toda voz en contra fue acallada o puesta patitas en la calle. Con cuestiones desopilantes como ver recién los domingos por la noche los goles de un encuentro del viernes.

 

Con un discurso dominante favorecedor de los poderosos, del negocio por sobre todas las cosas y los arreglos pocos transparentes para continuar ad eternum con la sartén por el mango.

 

Pero fueron socios directos del ahora Robin Hood Julio Humberto, quien se cansó de elogiar el papel de la televisión como salvadora de las cuentas de la redonda y de alabar las maravillas de las empresas dueñas de los derechos. Y de los dirigentes de los clubes, laderos perennes del Jefe que les salvó las papas del fuego de administraciones ineficaces y corruptas.

 

Ojalá los rumores sean sólo eso y el Estado Argentino brinde apoyo sin gastar un peso de todos. Porque de lo contrario, sería una muestra más de que no hay escapatoria, de que este país conviene sólo a los malnacidos que lo esquilman a diario con sus fechorías.

 

Manuel Álvarez Oliva

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Agencia MP