Economía 20-01-2005 - 582 Palabras

(Política Económica – Orientación)

 

EL MISTERIO DE LA POLITICA ECONOMICA

 

Crece la recaudación. Crecen las reservas. Cae el gasto. Así puede resumirse la macroeconomía del año pasado, dato curioso para un gobierno con aires populistas progresistas peronistas.

 

En 2004 la recaudación impositiva aumentó un 36% en comparación con el año anterior, alimentada por la recuperación económica, superando en un 25% la meta anual fijada por la Administración Federal de Ingresos Públicos al comienzo del ejercicio.

 

Con cerca de $8.000 millones embolsados en diciembre por las arcas públicas, durante el pasado ciclo el fisco se llevó un total de $98.285,2 millones, frente a los $78.768 que, originalmente, se habían presupuestado. Para fines de 2005, en tanto, el esperado llega a los $110.000 millones.

 

El siglo muestra que en 2000 la recaudación fue de $49.102,4 millones; en 2001 disminuyó a $45.403,4 millones, para escalar a $50.475,5 millones en 2002 y $72.243,5 millones el pasado año. Contrapartida del descomunal incremento: la Argentina es hoy uno de los países con mayor presión impositiva de América Latina.

 

De hecho, casi todos los tributos crecieron en recaudación en términos porcentuales: el IVA en bruto 30,9%; en neto de devoluciones, 47%; ganancias, 49%; seguridad social, 31,4%; impuesto al cheque, 28,8%; comercio exterior, 19,4%; bienes personales, 6,1%.

 

Por otra parte, aunque siempre enfocando a la billetera estatal, en 2004 las reservas se incrementaron en U$S5.528 millones, cifra récord que permitió regresar al nivel que tenían a mediados de 2001.

 

Esta recuperación implica, además, un comparativo respecto a junio de 2002, piso al que se llegó con la crisis, cuando las arcas del Central se desplomaron por debajo de los U$S 9.000 millones, por encima del 121,5%. Encima, es el mayor alza porcentual (39%) y nominal de la historia, superando incluso el crecimiento de 1993, año de privatizaciones y endeudamiento externo.

 

A juzgar por las tonalidades de los discursos gubernamentales, cualquiera temería por el destino que el estado estaría dispuesto a darle a los U$S 19.646 millones que hoy tiene de reservas. Pero no.

 

Según datos del Ministerio de Economía, la devaluación y la inflación condujeron a un ajuste fiscal primario que ronda los $ 34.700 millones, con lo cual se licuó una parte importante del gasto público respecto a los niveles previos a la devaluación.

 

El ministro Roberto Lavagna afirmó que se cuenta “a nivel de la nación y de las provincias, con el mayor superávit primario consolidado en más de 50 años”.

 

En pesos corrientes, entre 2001 y 2003 el gasto primario aumentó un 25%; no obstante, medido en moneda constante -ajustada por la evolución de los precios mayoristas y minoristas- cayó casi un 29%: de algo más de $ 120.000 millones a cerca de $ 86.000.

 

Vuelta a comparar, para el período 2002-2004 el gasto primario del gobierno nacional es un 23% menor al de los años de neoliberalismo 1999-2001. La magia de las ecuaciones.

 

El interrogante, más allá de cómo se van acomodando las variables, es qué tipo de política económica se está aplicando. Por un lado, aumenta la presión impositiva. Por el otro, espera a que los evasores salgan de vacaciones para buscarlos. Por un tercero, mantiene planchados sueldos y jubilaciones, arrojándoles migajas de vez en cuando. Por un cuarto, se llena la boca con consignas distribucionistas que a duras penas se materializan.

 

No es cuestión de nombres o de encasillamientos. Se puede ser liberal, conservador, populista, estatista. Dar o quitar. No importa. Lo fundamental es ser coherente de hechos y de palabras.

 

Alcides Cepeda

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Agencia MP

 

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