Economía 15-11-2007 - 564 Palabras

(Gabinete – Continuidad)

 

EL GABINETE Y EL MERCADO

 

Cristina Fernández, la presidenta electa, nombró a quienes la acompañaran a partir del 10 de diciembre en su gabinete y despertó los apoyos de los mercados, de las empresas, de las finanzas y del oficialismo.

 

En contrapartida, era previsible, recibió las críticas de la oposición casi inmediatamente, por mantener a Ministros que son cuestionados por su desempeño y transparencia en la gestión.

 

La continuidad marcada por los nuevos y viejos nombres que permanecerán en el gobierno dan cuenta de una estabilidad de modelo por, al menos, unos cuantos años más.

 

Más allá de las personas concretas que vayan a ocupar los cargos, la ligazón que habrá con la economía modelo K era más que previsible, sobre todo considerando que no sólo Fernández es la esposa del Presidente, sino también su compañera de ideologías y participación pública durante toda su carrera (la de ambos) en la esfera política.

 

La pregunta que sigue dando vueltas, y cuyas respuestas comenzaron a sonar con muchísima fuerza luego de la designación hecha para el Ministerio de Economía, es el rol que jugará el actual primer mandatario en el próximo gobierno.

 

El adelanto de Cristina en mostrar sus cartas dejó entrever que Néstor tendrá un papel más que importante no sólo por la permanencia de hombres y mujeres de su extrema confianza en cargos claves, sino también por el perfil del joven futuro Ministro, quien viene de dirigir satisfactoriamente el Banco de la Provincia de Buenos Aires.

 

La jugada y el manejo de tiempos políticos no sólo satisfizo, sino que también tranquilizó a los hombres y mujeres de negocios, de bolsa y de comercio exterior, con información que, hasta ahora, venía siendo tratada con una cuota de incertidumbre.

 

El dólar no se dispara y aumentan las retenciones fueron dos de las primeras cosas que el modelo imperante quería saber y que el flamante gobierno se dispuso a anunciar (a través suyo o del gobierno saliente).

 

De todas maneras, sobre el fenómeno inflacionario aún se mantienen en silencio las voces del nuevo gobierno, que están más cerca de una posición K (de ocultamiento y pergeñes para medir de una manera más conveniente el índice de precios al consumidor), que de una visión realista del problema y un actuar en consecuencia.

 

La pregunta, sin dudas hay que hacerla, es qué tanto debe preocuparte al común de la ciudadanía o, mejor dicho, de la población, la continuidad o no de un modelo, la satisfacción empresaria y el enojo del campo con los anuncios de la Primera Dama electa para gobernar.

 

La respuesta es compleja, pero básicamente son datos que sirven para saber sobre qué terreno habrá que jugar. Permite, pues, analizar cuándo convendrá abrir la billetera, cuándo esconder la plata en el colchón o cuándo reventar la tarjeta con quichicientas cuotas fijas en pesos para comprar lo que se necesita o lo que no.

 

Permite, además, esperanzarse con una línea de conducta que, guste o no, muestra estabilidad en el tiempo, necesaria para darle sustentabilidad a la economía de un país que se encuentra en crecimiento.

 

Los números macro, como dice Felipe Solá en su campaña televisiva de despedida, están mejor que cuando asumieron.

 

Las señales que da el futuro gobierno son que profundizará el modelo productivo. Lo mejor que se puede hacer, en beneficio de todos, es acompañar sin palos ni frenos.

 

Alcides Cepeda

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