Economía 31-01-2008 - 550 Palabras

(Exportaciones)

 

PERAS CON RUBOR, MANZANAS CON DESODORANTE

 

Algo raro le está pasando al mundo. Entre amenazas terroristas, cambio climático, hambrunas medievales, conflictos armados, amenazas nucleares, globalización de los modos de consumo, discriminación sin precedentes y el preanuncio de lo que puede que sea una gran crisis económico financiera (o no, sólo los especuladores lo saben), la gente se pone cada vez más linda. O eso intenta.

 

No se sabe bien si por aquello de que uno se puede encontrar con la media naranja a la vuelta de la esquina, pero la preocupación por la apariencia gana espacio tanto en el terreno físico como en el virtual (no, no en lo espiritual; en lo vir-tual).

 

No en vano, espacios destinados a conocer pareja en Internet encuentran a buena parte de los navegantes disfrazados de lindos y lindas, bomboncitos, diosas y afines.

 

Pero lo que en la Argentina y en el plano económico llama la atención, no es ese tipo de belleza. Se acerca, más bien, a la cantidad inmensa de negocios que surgen alrededor suyo.

 

Desde cadenas de gimnasios, hasta una industria creciente de cirugías plásticas y otros métodos menos invasivos o no invasivos que convocan a hombres y mujeres de todas latitudes para hacerse unos retoques, confluyen en la alimentación de este fenómeno impensado hasta hace poco.

 

En ese sentido, las exportaciones son un buen reflejo de la situación. En 2007, no fueron peras ni manzanas los productos que vieron crecer sus ventas a terceros países, sino el maquillaje hecho en la Argentina.

 

Sus ventas crecieron un 115% desde 2003 y sumaron la nada despreciable suma de U$S 320 millones, duplicando así a las frutas de tradicional exportación albiceleste, que tanto gustan invocar las maestras de grado cuando se mezclan cosas que no corresponden a la hora de dar lección.

 

Según un informe elaborado por la Fundación Export.Ar la industria cosmética nacional consolidó un crecimiento sostenido de más del 20% interanual en los últimos seis años.

 

Tinturas capilares, desodorantes, champúes, cremas de belleza, lociones para antes y después del afeitado, aguas de tocador, maquillaje, jabones, toallitas húmedas y para bebés (nota aparte merecen los precios de los productos pensados para los chiquilines) lograron un incremento récord respecto del año 2006, del orden del 23%, dijo el director ejecutivo de Export.ar.

 

Haciendo un recorte, lociones y desodorantes conforman el grueso de las ventas, pues concentran el 60% de las colocaciones con unos U$S 190 millones facturados el año pasado.

 

A ellos les siguen los champúes y lociones capilares, y las cremas de belleza y maquillaje con U$S 48 y UU$S 40 millones en ventas, para uno y otro grupo.

 

Decía Saint Expurey, a través de El Principito, que aquello que se ve no es más que una coraza, que lo más importante es invisible a los ojos. Sin embargo, en los niveles en los que se maneja la economía Argentina, la cosmética comienza a cobrar un papel interesante para las finanzas no sólo de sus productores, sino también del fisco.

 

¿Ponernos lindos nos hará más ricos?

 

Un evaluador de recursos humanos, al menos, diría que nos da más chances de acceder a un mejor empleo. Un nutricionista, que las manzanas y las peras son irremplazables

 

Alcides Cepeda

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Agencia MP