Economía 21-02-2008 - 599 Palabras

(Cuba)

 

GOODBYE, FIDEL!

 

Ni más ni menos creíbles que las cifras oficiales locales, la economía cubana, pese a estar en un estado preocupante, ha mostrado un crecimiento del 12,5% en 2006 y del 7,5% en 2007. Doble moneda, control absoluto del Estado, cerrazón a las inversiones extranjeras, todo parece sospechado luego del anuncio del retiro de Fidel Castro tras casi medio siglo de ejercicio ininterrumpido del poder.

 

“No esperen que las compuertas se abran a la inversión extranjera y mucho menos que aparezcan millonarios cubanos. Habrá medidas cuidadosamente planeadas para hacer la economía más eficiente y se premiará la pequeña iniciativa privada. Ni los arcos dorados de McDonald’s ni Wal-Mart llegarán pronto a Cuba”, evaluó John Kirk, historiador canadiense especializado en la isla.

 

Se equivoca.

 

Telefónica opera en Cuba desde hace años. Los hoteles para turistas están en manos de capitales extranjeros (españoles, principalmente). El petróleo llega de Venezuela y de Angola. Las remeras que dicen I love NY (Yo amo a Nueva York) o las zapatillas Nike viajan desde Miami por ahora de manera ilegal.

 

El último bastión del socialismo real en el continente viene dando muestras involuntarias de la presión que hay en su superficie por abrirse al mundo. Pero más importante aún, la Isla, a un paso de los Estados Unidos, es un mercado cuasi virgen al que las empresas de consumo masivo querrán venderle de todo.

 

Casi como el hambriento que ve el banquete y muere luego de la ingesta por el desgarro de su estómago, es probable que las multinacionales aterricen en tierras del Che para posicionarse de la mejor forma posible sin importarle las consecuencias. Incluso en un marco poblacional de pobreza, nada le impide a un McDonald’s vender su Big Mac por debajo del precio al que lo distribuye en otras latitudes. Se trata de picar en punta, comprar bienes raíces por chirolas y vender productos para ser el primero, de acá a equis años.

 

No está muy lejos el recuerdo de la Rusia post comunista y el fervor consumista que se desató en aquél país, acompañado de una ola de inseguridad y violencia urbana pasmosa. Al fin de cuentas, los deseos de tener-poder fueron exacerbados a niveles que hacían imposible para la mayoría de los moscovitas satisfacerlos.

 

¿Existen vías para hacer una transición ordenada? Las miradas señalan a la China de los últimos 10 años para mostrar que nada es impensable. Sin embargo, allí, en el gigante asiático, lo que hay es una paulatina apertura económica y una férrea cerrazón política. Vaya a pararse con una pancarta en la plaza de Tiananmen y vea qué bien la pasa. Yo, mejor, lo miro desde acá.

 

Por otra parte, hay una cuestión de fuerzas indudable representada por tamaños de mercados. China es un monstruo devorador de… todo. Cuba, en cambio, está compuesta por unos cuantos millones de habitantes que difícilmente en una o dos generaciones mantengan sus formas de vida actuales.

 

¿Y los derechos humanos? ¿Y la fobia al comunismo? ¿Y el autoritarismo? ¿Y los crímenes? ¿Dónde quedarán las acusaciones, los bloqueos, que durante décadas acompañaron al modelo castrista?

 

Cuando hay dinero de por medio, el pragmatismo liberal indica que nada de eso importa y hasta que puede ser borrado de la memoria de quienes otrora oficiaban de grandes y virulentos críticos.

 

No sería la primera vez que se invirtiera en países ‘poco éticos’.

 

Turismo es, en este contexto, la palabra clave. Pronto Cuba no será lo que era. Si quiere ser parte de la historia y puede, vaya ahora, antes de que, al estilo Palermo, a La Habana le agreguen apellidos como SOHO, Hollywood o Queens.

 

Alcides Cepeda

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Agencia MP