Economía 03-04-2008 - 563 Palabras

(Retenciones - Motivos)

 

¿POR QUÉ AUMENTARON LAS RETENCIONES?

 

Alguien habrá que defienda convencido las medidas. Siempre hay. Incluso por fuera del gobierno. Alguien habrá comprado aquello del bife por TV, de los precios locales en alza por influjo de los precios internacionales y demás cuestiones. Alguien habrá que piense que las retenciones son redistributivas. Y ese alguien, lo crea o no, se está equivocando.

 

Por un lado, hace más de un año que el gobierno (éste y el anterior) viene negando una inflación palpable en las calles, en los kioscos, prepagas, colegios y supermercados. Intervinieron entonces el Indec y luego cambiaron la metodología para medir precios por una distinta que se sustenta en que, si aquellos suben, se cambia el bien a mensurar.

 

La inflación oficializada es mínima en relación a la que se observa en la billetera luego de hacer las compras. ¿Admite acaso el gobierno que los precios se están desbandando cuando la Presidenta habla de bife por TV? Y digo más: ¿Con esta nueva forma de medir los índices de precios, no podría el consumidor sustituir la carne de vaca por otro alimento al momento de cargar los funcionarios contra el campo y amenazar con aplicar la ley de abastecimiento?

 

El aumento de las retenciones es, sin dudas, una simple y antojadiza medida fiscal, recaudatoria, para sumar un poco más a los U$S 51.000 millones que tiene el Central en reservas, o a los $ 19.000 millones que habría recaudado el Fisco en marzo.

 

Si, como se dice, la economía argentina seguiría creciendo hasta por lo menos el 2010 con un promedio anual del 7%, la pregunta es, más allá de la voracidad, cuál es la verdadera lógica que hay para seguir engordando las arcas del Estado a como dé lugar.

 

No se trata de un impuesto que se coparticipe. A las provincias poco y nada les llega de lo que dejan sus productores en manos del erario nacional. Alcanza con ver los caminos por los que transitan los hombres y mujeres del campo -y también, para echar por tierra falsas antinomias, los de la ciudad- para advertir que lo que se da pocas veces vuelve como es debido.

 

Y sí: se trata de un impuesto, que como tal debe ser impuesto por una ley del Congreso, adicto o no al gobierno de turno.

 

República se llama eso.

 

Pero, retomando, la pregunta era para qué acumular tanto si no se lo devuelve a la ciudadanía y tampoco es que se esté pasando por una situación de ahogo como ocurría en 2000, 2001 o 2002.

 

Hay quienes dicen que el temor a la recesión económica de los Estados Unidos es lo que hace que el gobierno busque, de cualquier forma, frenar el eventual impacto mediante una suerte de blindaje financiero.

 

Si es así, sin ningún tipo de dudas la elegida no es la mejor forma. Pasar por encima de lo que dice la Constitución y pasarse por las partes íntimas los derechos de los que trabajan (ganen una miseria o una millonada) no puede ser tolerado.

 

¿Acaso creerá el gobierno que decir que la economía estadounidense podría arrastrar a la argentina es una vergüenza? Pechito argentino mediante y cualquiera sea la verdadera razón, es hora de que nos dejen de tratar como a bebés de pecho y nos digan, sin tantos rodeos, la verdad para actuar como lo hacen.

 

Alcides Cepeda

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Agencia MP