Economía 03-07-2008 – 580 Palabras

(Alquileres)

 

¿EL CAMPO NO NOS DEJA VER EL BOSQUE?

 

Sin dudas, el tema económico del momento o, mejor dicho, de los últimos tres meses y contando, ha sido la puja gobierno-campo. Sin embargo, no por ello, problemas que en el plano económico se vienen arrastrando por décadas se han solucionado o han desaparecido.

 

Por estos días, inflación mediante, los inquilinos volvieron a denunciar, como lo hacen no una, sino varias veces cada año, que los alquileres están subiendo a límites insostenibles. Así, señalan que tras que la oferta es escasa, los precios llegan a aumentar en un 100% y las inmobiliarias reclaman por comisión el valor de hasta seis alquileres.

 

También denuncian que las indexaciones en los contratos, prohibidas por ley, son ya moneda de uso corriente bajo la modalidad de aumentos escalonados o renegociaciones periódicas en función de lo que establezca tal o cual índice o la voluntad de las partes.

 

En tiempos en que el mundo atraviesa una crisis por la erupción de lo que se conoce como burbuja inmobiliaria y en los que la Argentina no logra desarrollar un sistema de créditos hipotecarios tendiente a paliar la situación, varias cientos de miles de familias se enfrentan a dos problemas en simultáneo.

 

Por un lado, el referido aumento. Por el otro, la búsqueda desgastante del lugar para vivir en un mercado donde las construcciones son, en términos generales, cada vez más precarias y el estado de los inmuebles disponibles dista de ser habitable.

 

Porque por más que los avisos en el diario digan “en muy buen estado” o utilicen adjetivos como “impecable”, nada hay menos cierto que las explicaciones que dan los “alquiladores” con tal de hacerse de una comisión que, de ser la que denuncian los inquilinos, excede los usos comerciales habituales.

 

A la memoria me viene una habitación presentada como matrimonial, con una pared en chanfle y espacio para una cuna. O la cocina en medio de un pasillo, no kitchenette, sino cocina, pues al cerrar las puertas de las habitaciones el espacio para elaborar los alimentos quedaba cerrado. ¡Cómo olvidar ese dúplex cuyo piso superior obligaba a moverse a gatas! ¿Alguien perderá entre sus recuerdos aquél baño con ducha detrás de la puerta y el inodoro que, en el caso de los hombres, obligaba a embocar todo desde el comedor por falta de espacio en el habitáculo?

 

El mercado, claramente, responde a conceptos clásicos de oferta y demanda. Si la primera se mantiene constante en cantidad y la segunda aumenta, es obvio que el precio tenderá a la suba. Para colmo, es difícil pensar en decidir “no comprar” el alquiler. Se trata de un lugar para vivir, no de un par de auriculares para el iPod. Inelástica, se define a la demanda en esos casos.

 

Así las cosas, llevamos décadas a la espera de una política hipotecaria y de construcción que, seriamente, dé respuesta a un problema que desvela a buena parte de la población, no sólo en la Argentina, sino también en el mundo entero.

 

Alguien habrá quien diga que el metro cuadrado en nuestro país es infinitamente más barato que en otros. Eso, más allá de los vicios de comparación, no es explicación para que las cosas se mantengan de esta forma.

 

Hoy estamos ocupados con el tema campo. Por eso no atendemos estos reclamos. Mañana será otro día, pero seguramente, habrá alguna otra cuestión que nos ocupe antes que facilitarle la vida a millones y millones de argentinos.

 

Alcides Cepeda

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Agencia MP