Economía 31-07-2008 - 550
Palabras
(Economía)
REMONTAR EL ATRASO
Si bien los coletazos siguen, como la actualidad del conflicto gobierno – campo aminoró, volvieron a ponerse en la palestra algunos de los principales temas macroeconómicos que siguen sin ser resueltos.
Como constante de nuestro país, una vez más lo urgente tapó a lo importante, que ahora vuelve a destaparse aunque, seguramente, sólo hasta el próximo conflicto, frente al cual cederá lugar.
La inflación no es que haya cesado mientras las rutas estuvieron cortadas, los supermercados desprovistos y las carpas en la plaza. Muy por el contrario, mal que le pese a las cifras del Indec, lejos están las alzas del cuatro coma algo por ciento que acusa el -a esta altura impresentable- instituto de estadísticas y censos (así, con minúscula).
El tema de las tarifas de servicios públicos apareció
con fuerza inusitada por estos días aprovechando el respiro para poner a tono
un retraso que lleva, según los referentes del sector, al menos ocho años.
Más que seguramente, a ello le sucederá una serie de nuevos aumentos en cuestiones tan básicas como los combustibles y productos de segunda o tercera necesidad, toda vez que todo tiene que ver con todo y un solo aumento, por más que sea de caramelos y chupetines, en la Argentina arrastra a lo demás.
En paralelo, otros servicios públicos, como el transporte, vuelven a mostrar lo peor de sí y, fundamentalmente, de quienes tienen la obligación de controlar su funcionamiento.
Se trata, en buena medida, de una situación que se arrastra desde la década pasada, con el desmantelamiento de la red ferroviaria, el incremento de la accidentología vial, la escasez de vuelos de cabotaje, la falta de conexión interna del país y lo aislados que quedamos del mundo cada vez que nieva en la Cordillera o se corta una ruta de acceso a Buenos Aires.
La gente, probablemente, en algún momento aparecerá. Deberían ser los principales destinatarios de todo lo anterior. Los que usan gas cuando hace frío, los que hacen las compras con billeteras cada vez más flacas. Los que viajan como ganado de tercera categoría, los que se suben a trenes que no funcionan y viajan en colectivos sin monedas y paseándose por calles surcadas por los baches.
La gente es la misma que pasa hambre aún cuando la macroeconomía se muestra rozagante. La misma que aparece y desaparece de las tapas de los diarios, dependiendo de lo que haya para poner.
De ellos, en algún momento, la economía se ocupa, para sacar índices y tapar realidades vinculadas con el incremento de la pobreza, las faltas mínimas de salubridad y el incremento de la desnutrición.
La Argentina atraviesa un ciclo económico vibrante, que desaprovecha mientras la mayor parte del mundo se está sumergiendo en una crisis económica y financiera de la que no puede salir.
Nosotros discutimos internamente para dejar pasar, una vez más, la oportunidad dorada. La de mejorar las condiciones del país y, fundamentalmente, de quienes vivimos e intentamos sobrevivir en él.
Preferimos inflar problemas internos, pelearnos entre nosotros, para desatender a la inmensa cantidad de cuestiones que nos rodean y que precisan de respuestas más que urgentes.
Al parecer, el ex presidente tenía razón: “Estamos condenados al éxito”. Lástima que nuestra fobia a él sea tan, pero tan grande.
Alcides Cepeda
redaccion@agenciamp.com.ar
Agencia MP