Economía 28-08-2008 - 550 Palabras

(Nuevas tecnologías – Aprovechamiento)

 

MANDÁ SALAME AL *54321

 

Si bien la tecnología avanza y la penetración de la telefonía móvil crece incansablemente en nuestro país, no deja de llamar la atención el desaprovechamiento comercial que de ella se hace.

 

En otros lugares del mundo, la convergencia de medios es realidad y permite utilizar al teléfono celular como reproductor de video, de televisión, de radio, de internet, de tarjeta de crédito y de una sumatoria de otras aplicaciones que demuestras hasta qué punto la Argentina atrasa.

 

La ley de radiodifusión es, en parte, responsable de esta separación entre unos y otros medios de comunicación, pero la pacatez del emprendedor nacional no le va para nada en zaga.

 

Claro ejemplo de esto son las publicidades con mensajes del tipo del que está en el título, con variantes que pasan del horóscopo al kamasutra, de los resultados del Apertura a los mejores chistes, de los chistes de Larry the Clay a los piropos más conquistadores de los últimos tiempos.

 

Auspiciados y muchas veces generados por empresas de renombre, trayectoria y hasta proclamados vínculos con la actividad cultural nacional, no hay difusión de ningún servicio en esta línea que permita, siquiera, elevar mínimamente la chatura intelectual en la que nos vamos sumergiendo cada vez más.

 

Apple, con su iTunes, por ejemplo, permite descargar gratuitamente en sus reproductores clases de universidades de primera línea en casi todas las disciplinas, cursos de idiomas, análisis de actualidad y una serie de otras aplicaciones que tienden a enriquecer el intelecto.

 

¿Si sirven? En algunos casos sí, en otros poco y nada, pero no es esa la verdadera cuestión, sino más bien el comportamiento de la industria, de la oferta y de la demanda.

 

La sola intención de estudiar chino mandarín vía teléfono celular, para aprovechar los ratos muertos que deja un viaje en colectivo, habla a las claras de una persona y/o comunidad que entienden que en la superación personal está el crecimiento de toda la sociedad.

 

Aquí, pues, se engarza claramente este fenómeno con la suerte de los distintos países. En modelos como el que se ofrece en la Argentina, serán unos pocos los que se enriquezcan con los mensajes de unos cuantos que pedirán consejos para hacer los mejores asados o llevarlas a la cama antes de contar hasta seis.

 

En otros países, en cambio, se entiende que las nuevas tecnologías no son sólo diversión pura y vacua, sino también herramientas de crecimiento y superación, facilitadoras del conocimiento y no solamente difusoras de ‘los últimos chismes de tu estrella favorita’.

 

¿Formará esto parte de una política comercial o educativa o es, por el contrario, la forma de ser cultural que tienen otras naciones en cuanto a los valores que vale la pena resaltar y sobre los que se pretenden construir?

 

La respuesta, no está demás decirlo, no surge de estas líneas y, para darla más o menos acabadamente, requiere de un debate sincero y profundo sobre qué tanto nos interesa, verdaderamente, crecer como nación.

 

Lo que claramente se trasluce de ellas, empero, es la eterna frustración de ser argentino y seguir viviendo en la periferia del crecimiento, cuando las condiciones tecnológicas nos están dadas como para pegar varios saltos y subir un par de posiciones en un ranking que nos muestra cada vez más chatos.

 

Alcides Cepeda

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Agencia MP