Economía 23-10-2008 - 568 Palabras

(AFJP – Medidas)

 

DE ACÁ PARA ALLÁ, UNA Y OTRA VEZ

 

Como la crisis financiera internacional en nada nos afecta y para que vean que estamos bien integrados al mundo, qué mejor que producir nuestro propio cimbronazo y joderle la vida a un par de salames más.

 

Así hubiera pensado un estadista tercermundista al momento de lanzar un anuncio como el de la estatización de las AFJP. Pero ni siquiera. El gobierno ni se tomó la molestia de evaluar que esa entelequia llamada mercados, la bolsa y el riesgo país le dirían de todo menos lindo luego de hacer su anuncio triunfal.

 

Falta de reflejos, falta de criterio, falta de imaginación, falta de pulso, de tacto, de oído, falta de oportunidad, falta de razón, falta de todo.

 

Entiéndase bien: aun estando a favor de la medida, en contra de un sistema que se engulló decenas de miles de millones de pesos, salidas como la elegida por el gobierno no hacen más que llevar al país al borde de cualquier paciencia.

 

La falta de previsibilidad que ofrece nuestra madre tierra linda con la psicosis más aguda que se pueda imaginar. ¿Acaso no fue hace unos meses que se les preguntó a los aportantes al sistema de AFJP si querían pasar al Estado? ¿Y no fueron ellos los que le dijeron a esa propuesta que no, que gracias?

 

Bueno es tener un padre y una madre que nos cuiden, que velen por nuestros intereses, que nos dejen equivocarnos para que aprendamos y que luego nos corrijan, pero en política y, sobre todo, en política económica, esa no puede ser la forma de proceder.

 

El avance del estado sobre el conjunto de la economía –y no acepto peros sobre el punto, toda vez que al quedarse con las AFJP pasará a ser accionista de una gran cantidad de empresas de las más variadas actividades– no es un buen síntoma en un país en el que hace 15 años el estado se desprendía de todo.

 

Nuevamente, entiéndase bien: no hay aquí un planteo ideológico, sino una cuestión de continuidad. Si este gobierno cambia lo que hizo el anterior en un giro de 180 grados, por qué no apostar a que el próximo mandatario hará exactamente lo mismo.

 

De un lado a otro del péndulo nos movemos sin cesar. Con la incertidumbre que eso genera, en este caso, en los cerca de 10 millones de trabajadores que estaban enmarcados en el sistema previsional privado, creado por el propio estado, aunque en un gobierno anterior.

 

Hacia fuera, lejos de granjearnos simpatías, esta crisis autoimpuesta, creada y gestionada desde las entrañas del poder político, no puede hacer más que responderse con insultos de todo tipo y, eventualmente, con el retiro de inversiones de quienes ven cómo el gobierno se coloca las botas antes de patearles el trasero.

 

¿Queremos vivir con lo nuestro? Pues, sorpresa, con lo nuestro no alcanza.

 

Guste o no guste, la economía está mostrando que está integrada entre todos con todos. Sin duda, en esa globalidad hay quienes ganan más que otros, pero el corte por lo sano, acá no tiene cabida.

 

En el plano interno, las medidas unilaterales lo único que garantizan es un nuevo cambio de rumbo en el corto o mediano plazo. Mientras no se piense con visión estratégica, mientras sólo unos pocos decidan, mientras no haya consensos, lejos de soluciones, lo único que cosecharemos serán problemas.

 

Alcides Cepeda

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Agencia MP