Economía 04-12-2008 - 550
Palabras
(Blanqueo de capitales)
POLÍTICA DE MANTIS
¡Capitales negros del mundo, sean bienvenidos a la República Argentina! Acá
no hacemos preguntas, ni pedimos explicaciones, nos da lo mismo si el dinero es
de narcotráfico, de terrorismo o son los ahorros de la abuela. Pasen y vean en
qué lo quieren convertir.
La invitación, jugosa y tentadora, es palabras más o menos la que por estos
días se está discutiendo en el Congreso, como parte de la política
gubernamental para repatriar capitales alojados de manera subterránea en el
exterior.
La falta de confianza en el sistema financiero, pero también y fundamentalmente en el político argentino, se intenta combatir con un mal mayor: abrir las puertas de par en par para que llegue el dinero de todas partes, que venga de la Luna y desde Marte.
Si bien la iniciativa de la Rosada ya recibió las primeras críticas y
reformulaciones, lo cierto es que por estos días, narcos, traficantes,
tratantes, financiadores del terrorismo, asociaciones ilícitas y otras decenas
de malandrines bien vestidos estarán analizando las mejores vías para
regularizar sus finanzas mirando, claro está, cómo avanza el proyecto en
nuestro país.
El riesgo no está sólo en que aprobada esta amnistía la Argentina se
convierta en un paraíso fiscal, sino en que se transforme en un nido de
organizaciones ilegales, perseguidas en todo el mundo.
El peligro, a riesgo de insistir, es que tengamos que empezar a convivir
con el crimen organizado como vecino, como inversionista, como financista de
las obras públicas, como dueño de los medios de transporte y comunicación, como
gerente de escuela y dueño de kioscos. ¡Que bonito!
Obviamente, que sean argentinos quienes deban declarar sus cifras en el
exterior no es un gran obstáculo a sortear. ¿Cuántos se resistirían a decir que
tienen USD 100 millones afuera, sin tener que justificar su obtención, a cambio
de un 1% del total a blanquear?
El juego de doble filo que esto supone, invita a corromper aun más a una
sociedad que, viva como es, cree que se las sabe todas. La ruta de la efedrina
y el triple crimen serán juego de niños, al lado de lo que podría venirse.
¿Cómo no se previeron estas consecuencias? ¿Acaso se creyó que en la
comunidad internacional esto generaría confianza? ¿Por qué un inversor genuino
estaría dispuesto a competir en colocaciones con, digamos, el narcotráfico, con
fondos ilimitados para desembolsar una y otra vez y desplazar a sus rivales en
cualquier actividad?
Sin lugar a dudas, la medida fue elevada más como reflejo de un impulso o
de una pulsión, que de un análisis acabado de los pro y contra que traería
aparejada.
Es cierto que en términos absolutos y de asepsia total, pensar que se
podrían repatriar USD 150.000 millones (o USD 20.000 millones, como dicen los
analistas que podría llegar a ocurrir, para considerar al plan un éxito) es, a
lo menos, tentador.
Sin embargo, es casi como que le propongan a una Mantis macho pasar la
noche con la supermodelo de las Mantis, sabiendo que al finalizar la velada no
sólo le arrancará la cabeza sino que, también, se comerá todo su cuerpo.
Alcides Cepeda
redaccion@agenciamp.com.ar
Agencia MP