Economía 22-01-2009 - 553 Palabras

(Sequía)

 

EL DURO IMPACTO DE LA SEQUÍA

 

La Sociedad Rural Argentina (SRA) informó por estos días sobre el impacto que está teniendo la sequía en los principales nodos productivos del país, incluyendo casos en los que las pérdidas son totales en localidades de La Pampa, Entre Ríos, Buenos Aires, Corrientes y Formosa.

 

En Gualeguaychú, Entre Ríos, las pérdidas son casi totales en maíz, soja y en cosecha gruesa, y los animales se encuentran en muy mal estado.

 

En Atreucó, Catriló, Quemú Quemú, Maracó y Chapaleufú (La Pampa), la cosecha gruesa está afectada al extremo y se registra una bajante de hasta dos metros de la napa freática, complicando el suministro de agua para la población y los animales.

 

De hecho, entre los animales hay una gran mortandad y los que logran sobrevivir ni siquiera tienen fuerzas para subir al camión que los llevará a su lugar de venta.

 

En Dolores, Buenos Aires, se perdió todo el maíz sembrado y la soja está comprometida. En Castelli y Pila la situación es similar. En Villegas ya hay productores picando maíz y la situación en los tambos es grave.

 

En Brandsen hay una alta liquidación de vientres y en los remates el número de animales creció en un 100%, aunque el precio se mantiene bajo, entre $0,50 y $0,80 el kilo.

 

En Ameghino los maíces tendrán rindes de un 50%, el ganado cuenta con pastos naturales muy cortos y praderas secas.

 

En Mercedes, Corrientes, las lluvias están un 35% por debajo del promedio histórico. En Concepción la sequía es muy grave y alcanza a lagunas y esteros.

 

En Saladas, entre 2007 y 2008, llovió lo que solía llover antes en un solo año.

 

En General Belgrano, Formosa, la situación es parecida. Entre octubre y enero llovió un 50% por debajo de la media y los cultivos de soja, batata y algodón se perdieron casi en su totalidad.

 

En Misiones, en tanto, las actividades afectadas son la ganadería, la horticultura, el tabaco, la forestación y el área sembrada con granos para forraje bovino, con una sequía brutal.

 

En términos monetarios, el impacto es enorme. Claramente, se terminará por reflejar en las cuentas fiscales.

 

El año pasado, cuando estalló el conflicto con el campo se dejó pasar el año de vacas gordas y ahora, casi bíblicamente, vemos cómo han quedado comprometidas las cosechas actuales y siembras futuras.

 

La falta de agua en un país que hasta hace un par de meses fantaseaba con aquello de la guerra por el agua y con las provisiones de agua dulce que lo convertirían en potencia en el mundo de la seca del futuro, se evaporaron con las consecuencias que el cambio climático y las mezquindades políticas son capaces de generar.

 

Cientos de miles de productores están viendo en estos días cómo se diluye el esfuerzo de años. Pronto, los millones de argentinos que no participamos activamente en esas cadenas productivas sino hasta la etapa de consumo, comenzaremos a ver las faltas en las góndolas y en los almacenes.

 

¿Se puede hacer llover artificialmente? Una búsqueda rápida en cualquier portal de Internet da cuenta de decenas de avances e intentos en ese sentido. La NASA, China, Israel, tienen hechas operaciones reiteradas con éxitos asombrosos.

 

¿Nosotros, el granero del mundo? Rezamos a la espera de la ayuda económica estatal.

 

Alcides Cepeda

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Agencia MP