Economía 11-03-2009 - 565 Palabras

(Crisis – Balance)

 

¿CRISIS? HASTA AHÍ

 

Aunque todo parece indicar que sí, la crisis no sólo está dejando a salvo a numerosos sectores de la economía sino que, curiosamente, los está fortaleciendo.

 

Las noticias se encargan de mostrar a los bancos que se caen, a las plantas que se cierran, a las suspensiones que se suceden, a las protestas, a las penurias. Eso vende diarios, hasta que sean los propios diarios los que empiecen a cerrar.

 

La espiral de desconfianza y temores que azota al mundo debe ser cortada, y una buena forma de hacerlo es con ejemplos reales que muestran que la economía además de global es altamente diversificada y no padece los golpes ni los traspiés de igual forma en todos los sectores que la componen.

 

Las industrias vinculadas con la tecnología son la muestra más fuerte en este sentido. Las grandes desarrolladoras de los últimos tiempos (empresas de software, buscadores de Internet y las vinculadas con la telefonía móvil) siguen lanzando novedades al mercado como si alguien estuviera pensando en cambiar su teléfono celular.

 

Las empresas que se dedican a prestar servicios de compra y venta virtual sacan también partido toda vez que en tiempos como los que corren la gente repara más en los precios y allí se pueden encontrar diferencias más que interesantes.

 

Las compañías de alimentos básicos también se están posicionando muy bien. Con el precio internacional de los commodities en valores que ellas consideran más ‘razonables’ los costos les han bajado de manera sustancial, mientras que la comida hecha en casa ha vuelto a ser cosa de todos los días, también en el trabajo a modo de vianda.

 

Otro tanto les va a quienes producen productos de limpieza para el hogar. La lavandina está más pura que nunca y le gana terreno a sus competidores olorizados.

 

Como estos, los ejemplos se repiten casi hasta el hartazgo. La crisis es fuerte, es global, pero no es de todos.

 

Y si es así, el mito de la globalización, el de la interconexión de las economías, el del estornudo en Beijing y el resfrío en Nueva York, no pasan de ser metáforas y figuras poéticas de corto alcance económico.

 

Es cierto: una parte del mundo conocido se está cayendo. En el mejor de los casos, logrará reconvertirse. Pero es la parte que responde a los modelos de producción del pasado. A las automotrices con automóviles ineficientes y modelos emperrados en marcar 220 en el velocímetro cuando las máximas velocidades permitidas en todo el mundo están muy por debajo de eso.

 

Los bancos, en tanto, jugaron a ser grandes especuladores del mercado financiero antes de ser grandes prestadores y tomadores de dinero. La crisis arranca por hipotecas inviables, no porque se cortó la cadena de pago en los créditos otorgados para la producción y el consumo doméstico.

 

Por el contrario, los bancos de microcréditos, los que ayudan a las personas que verdaderamente necesitan ayuda, no han caído ni mucho menos. Ni siquiera aparecen en el marco de las entidades enfermas o potencialmente heridas, y su relevancia económica es más que trascendente en buena parte del planeta.

 

¿Hay crisis? Sí. Pero hasta ahí. No le llega a todos. No a todos les pega por igual. El miedo no es sonso, pero de tan cobarde que es paraliza e invita a dejarse golpear por un mazaso que no está dirigido a nosotros.

 

Alcides Cepeda

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Agencia MP