Economía 16-04-2009 - 550 Palabras

(Telefonía móvil – Negocio)

 

CELULARES PARA HABLAR

 

Lo reconozco. Me hago cargo. Hace apenas un par de meses cambié el modelo de mi primer teléfono celular. Joya, nunca taxi, un modelo 2002. Los botones ya no funcionaban y, la verdad, se escuchaba poco y nada. Era todo, menos un teléfono celular.

 

Fui al negocio especializado y me encontré con una desbordante oferta de productos que reunían las mismas características que el mío: eran de todo, menos un teléfono celular.

 

Hoy esos bichos filman, juegan, fotografían, chatean, ¿y para hablar, cuál es bueno? “Ni idea”, me respondió el vendedor.

 

Dicho esto, mi nuevo aparato sintoniza radio, pasa música, graba conversaciones... una joyita, pero no se escucha cuando paso por debajo de un puente, voy por una calle empedrada en el colectivo o me meto en el subterráneo.

 

Ese avance de la tecnología me había dejado intrigado hasta ahora, en que comprendí de qué va el negocio, luego de que se difundieron las imponentes caídas de la industria en nuestro país y de haber atravesado el furor de las megas-campañas publicitarias multimillonarias desplegadas por la española Movistar y la mexicana Claro.

 

Durante el primer bimestre del año las importaciones de celulares cayeron un 49,9% en valores y un 47,3% en cantidades en comparación con el mismo período de 2008, según un informe de IES Consultores para el mercado albiceleste.

 

El estudio atribuye la baja al derrumbe del consumo interno por la desaceleración de la economía y la liquidación de stocks.

 

Hay quienes, sin embargo, señalan que en la Argentina ya hay más de un teléfono celular por persona y que el techo está muy cerca, a menos que haya un salto cualitativo radical en las nuevas tecnologías que se vayan a lanzar al mercado.

 

Prueba de esto son los propios números de IES, para quienes entre enero y febrero de este crítico 2009 se importaron ni más ni menos que 989.000 celulares (¡! ) por USD 121,11 millones.

 

Sí, sí. Leyó bien. La Argentina se patinó casi 500 millones de pesos en importar teléfonos celulares que casi todos los habitantes de este país ya tenían. Y eso, para colmo, fue casi la mitad de lo que se gastó el año pasado.

 

El favor se lo estamos haciendo a Brasil, de donde provienen alrededor del 74% de los equipos. Le siguen en el revoleo de divisas México (recordar a Claro), Corea del Sur y la siempre presente China.

 

Durante todo el 2008, agárrese fuerte, se importaron 11,2 millones de aparatos por USD 1.505 millones. Sí, sí. Una real locura. Y para colmo, cuando se comparan estas cifras con las del año anterior dan una caída del 2,5% en volumen y del 7,3% en montos transados.

 

Dicho esto, la estupidez del consumismo está llegando a niveles fabulosos, en los que abundan quienes cambian sus equipos varias veces al año, sea para estar al día con lo último, sea porque el dinero les quema en sus bolsillos.

 

Como humilde contribuyente a esta industria que mes a mes me envía una factura que religiosamente pago, no puedo menos que manifestar públicamente mi asombro y mis respetos a quienes logran vender una y otra vez, siempre lo mismo.

 

Touché.

 

Alcides Cepeda

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Agencia MP